Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.
Ante la inminente llegada de marzo, miles de familias se preparan para uno de los gastos más importantes del año: la compra de útiles escolares y uniformes. En este escenario, que marca el inicio del año escolar, surge la pregunta respecto a la obligatoriedad de cumplir con las listas escolares. Desde la Secretaría Regional Ministerial de Educación de Coquimbo señalaron que se prohíbe a los sostenedores establecer en su reglamento interno y/o aplicar medidas de carácter disciplinario fundadas en la falta de cualquier tipo de material complementario. El derecho a la educación está por sobre cualquier exigencia material. Ningún niño, niña o joven puede quedar fuera del aula por no contar con útiles, textos o uniforme escolar. Los establecimientos tienen la obligación de garantizar el acceso y la permanencia de todos y todas sus estudiantes, independientemente de la situación económica de sus familias, agregaron. Ahondando en la materia, el abogado y magíster en Derecho Procesal de Familia, Bryan Véliz, aseguró que en Chile no corresponde la aplicación de multas ni medidas punitivas que impliquen exclusión o restricción del acceso a clases. Esto se fundamenta en el derecho a la educación reconocido en la Constitución, en la Ley General de Educación y en la normativa de la Superintendencia de Educación, que exige que cualquier medida sea proporcional y respetuosa del principio de no discriminación. En caso de estimarse una vulneración, los apoderados pueden presentar un reclamo ante la Superintendencia de Educación, afirmó. El equipo de Diario El Día conversó con algunos apoderados, quienes relataron cuáles son los principales gastos que deben enfrentar y las estrategias que utilizan para aliviar la carga económica. Daniela Pastenes, madre de un niño que entrará a primero básico este año, señaló que lo que más encarece la lista escolar es el calzado y los uniformes. En los colegios particulares también piden libros exclusivos y distintos a los que entrega el Estado. En esa línea, Daniela afirmó que al planificar se puede optar por mejores productos, porque en la oferta no siempre se encuentra calidad. También puedes comprar online y evitar aglomeraciones. Por su parte, Karina Millán, madre de un niño que cursa educación básica, indicó que lo que más encarece la lista escolar son los libros adicionales. Por ejemplo, este año para mí significaron 40.000 pesos extra por solo dos textos. Según Karina, también es muy costoso comprar estuche, lonchera y mochila, que puede costar 30 mil pesos. Por eso compro con anticipación y cotizo online. También se puede comprar en grupo y reutilizar las cosas del año anterior que aún están en buen estado. Pamela Cartés, madre de una niña que cursa octavo básico, indicó que uno de los gastos que más encarece la lista escolar es el uniforme, ya que los niños crecen rápido. Pamela también señaló que jamás me han exigido usar ciertas marcas, pero en los años de prebásica y de primero a cuarto básico nos exigían tener todos los útiles. Asimismo, Patricio Marambio, padre de dos hijos -uno que asiste al jardín infantil y otro que cursa segundo básico- advirtió que lo que más encarece la lista son los juegos didácticos y textos especiales de editoriales específicas. Los demás útiles han subido un poco con la inflación, pero no demasiado. Yo trato de comprar anticipadamente y aprovechar los descuentos online. Prefiero eso porque comprar a última hora no ayuda, recomendó. Finalmente, Stephanie Cobo, madre de una niña y tres niños, explicó que lo más caro son los uniformes y el calzado. Si bien nunca me han pedido marcas específicas, sí recomiendan algunas que cumplen con la normativa de seguridad. En años anteriores solía ahorrar dinero durante todo el año y generalmente planifico mis compras con anticipación, tratando de comprar en enero porque hay descuentos de hasta un 30%. Sin embargo, no siempre se puede ya que viene Navidad y además están las vacaciones, lamentó. Stephanie también sugirió ir a los outlets y aprovechar los descuentos que ofrecen ciertas tarjetas porque además permiten comprar más de tres productos lo cual es muy útil cuando se tiene más de un hijo. Fuente: DiarioElDia Región
El fin de la Educación Media es una de las etapas más desafiantes e intensas para los jóvenes. A la presión por los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), se suman la incertidumbre sobre el futuro y el cierre de un ciclo vital que reorganiza sus rutinas y vínculos. En este sentido, Vanessa Gálvez, psicóloga y coordinadora de Programas Formativos de la red Cognita Chile, explicó que las emociones se intensifican porque los adolescentes enfrentan un escenario desconocido. “Se despiden de relaciones significativas que los han acompañado por años y se activa con fuerza el sentido de responsabilidad sobre su propio destino, lo que puede traducirse en ansiedad o entusiasmo”, sostuvo la experta. Si bien la contención familiar es fundamental, existen señales que ameritan buscar apoyo profesional. Estas son algunas de las más comunes: 1.- Cambios marcados y sostenidos en el estado de ánimo. 2.- Apatía, irritabilidad o tristeza prolongada. 3.- Aislamiento social o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban. 4.- Alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación. 5.- Discurso teñido de desesperanza o pensamientos negativos persistentes. “El apoyo familiar es valioso, pero cuando el bienestar emocional está comprometido, es clave articular el acompañamiento de profesionales que puedan intervenir con herramientas especializadas”, advirtió Gálvez. PAES y la elección vocacional Una de las mayores preocupaciones es el miedo a “equivocarse” en la elección vocacional. Para abordar esta inquietud, es crucial que los postulantes a la educación superior conozcan sus intereses, fortalezas y debilidades, así como reforzar sus estrategias concretas de liderazgo personal. “Más allá de la carrera o del puntaje que obtengan, la pregunta central es: ¿qué tipo de vida quieren construir? Organizar el tiempo y la energía en aquello que realmente aporta a las metas es crucial”, explica la especialista. La psicóloga añadió que el proceso de cambio no es lineal, que equivocarse forma parte del aprendizaje y que mantener una actitud flexible y resiliente marca la diferencia. En este escenario, la clave reside en el acompañamiento. “La ansiedad disminuye cuando hay estructura, propósito y vínculos confiables que habilitan la expresión emocional”, concluyó Gálvez. Para reducir la ansiedad en los meses finales del año es importante seguir estas acciones simples y sostenibles: 1.- Identificar qué está bajo control: Planificar el estudio, el descanso y las rutinas diarias. 2.- Organizar las tareas: Usar una agenda para priorizar y evitar la procrastinación. 3.- Cuidar el autocuidado integral: Incorporar ejercicio, pausas de respiración, y espacios de calidad con la familia y los amigos. 4.- Priorizar el sueño: Asegurar un descanso suficiente para que el cuerpo y la mente puedan recuperarse del estrés. 5.- Comunicar las emociones: Conectarse y hablar de lo que se siente en espacios seguros, pidiendo ayuda cuando sea necesario. Fuente www.biobiochile.cl
Este sábado se concreto el cambio al horario de invierno, retrasando los relojes en una hora. Aunque para muchos adultos puede parecer un ajuste menor, en las familias con niños este tipo de modificaciones suele vivirse de forma distinta. En medio de rutinas escolares, horarios exigentes y cansancio acumulado, cualquier alteración puede impactar más de lo esperado en el día a día. En la infancia, los horarios no son solo organización: son parte de la estabilidad emocional. Dormir, comer y realizar actividades a horas predecibles ayuda a los niños a sentirse seguros y a regular mejor su energía y sus emociones. Por eso, cuando estos ritmos cambian, incluso levemente, el proceso de adaptación puede ser más desafiante.“ Los niños no siempre logran expresar que están cansados o desajustados. Muchas veces lo que aparece es irritabilidad, mayor sensibilidad o conductas que los adultos interpretan como ‘desobediencia’, cuando en realidad hay un malestar detrás ”, explica la Dra. Labbé, psiquiatra infanto juvenil y directora médica de Clínica MirAndes Manquehue. Durante los primeros días tras el cambio de hora, es esperable observar dificultades para conciliar el sueño, despertares nocturnos o mayor somnolencia durante el día. A esto se pueden sumar cambios en el ánimo, como mayor frustración, llanto fácil o menor tolerancia a los cambios. “ También puede haber un impacto en la atención y en la capacidad de concentración, lo que a veces se traduce en un peor rendimiento escolar o mayor inquietud en clases, especialmente en los primeros días”, agrega la especialista. El impacto no es igual para todos. Niños más pequeños, aquellos con rutinas muy estructuradas o con dificultades previas de sueño pueden requerir más tiempo para adaptarse. Asimismo, en niños dentro del espectro autista, donde la predictibilidad es clave, estos cambios pueden generar mayor desregulación emocional o conductual. “ En estos casos, anticipar lo que va a pasar, explicar los cambios con tiempo y acompañar con mayor contención puede marcar una gran diferencia en cómo los niños enfrentan la transición ”, señala la Dra. Labbé. Frente a este escenario, los especialistas recomiendan facilitar la adaptación con medidas simples: mantener horarios consistentes, reducir la exposición a pantallas antes de dormir, y aprovechar la luz natural durante la mañana para ayudar a regular el ciclo de sueño. “ Más que hacer cambios bruscos, lo ideal es ajustar las rutinas de forma gradual y sostener hábitos que den seguridad. La repetición y la consistencia son clave para que los niños logren adaptarse ”, explica. Si bien la mayoría de los niños se ajusta en pocos días, es importante estar atentos a ciertas señales. Cuando las dificultades para dormir se prolongan, el cansancio es persistente o los cambios en el ánimo afectan el funcionamiento diario, puede ser necesario consultar. “ Un buen indicador es observar si el niño logra recuperar su energía y su ánimo habitual con el paso de los días. Si eso no ocurre, o si el malestar va en aumento, es importante pedir orientación profesional”, advierte la psiquiatra. En un escenario donde el descanso es fundamental para el desarrollo, este cambio de hora también puede ser una oportunidad para mirar las rutinas familiares con mayor atención. Acompañar, anticipar y ajustar las expectativas durante estos días puede ayudar a que la transición sea más amable, tanto para los niños como para sus cuidadores.
Ante la inminente llegada de marzo, miles de familias se preparan para uno de los gastos más importantes del año: la compra de útiles escolares y uniformes. En este escenario, que marca el inicio del año escolar, surge la pregunta respecto a la obligatoriedad de cumplir con las listas escolares. Desde la Secretaría Regional Ministerial de Educación de Coquimbo señalaron que se prohíbe a los sostenedores establecer en su reglamento interno y/o aplicar medidas de carácter disciplinario fundadas en la falta de cualquier tipo de material complementario. El derecho a la educación está por sobre cualquier exigencia material. Ningún niño, niña o joven puede quedar fuera del aula por no contar con útiles, textos o uniforme escolar. Los establecimientos tienen la obligación de garantizar el acceso y la permanencia de todos y todas sus estudiantes, independientemente de la situación económica de sus familias, agregaron. Ahondando en la materia, el abogado y magíster en Derecho Procesal de Familia, Bryan Véliz, aseguró que en Chile no corresponde la aplicación de multas ni medidas punitivas que impliquen exclusión o restricción del acceso a clases. Esto se fundamenta en el derecho a la educación reconocido en la Constitución, en la Ley General de Educación y en la normativa de la Superintendencia de Educación, que exige que cualquier medida sea proporcional y respetuosa del principio de no discriminación. En caso de estimarse una vulneración, los apoderados pueden presentar un reclamo ante la Superintendencia de Educación, afirmó. El equipo de Diario El Día conversó con algunos apoderados, quienes relataron cuáles son los principales gastos que deben enfrentar y las estrategias que utilizan para aliviar la carga económica. Daniela Pastenes, madre de un niño que entrará a primero básico este año, señaló que lo que más encarece la lista escolar es el calzado y los uniformes. En los colegios particulares también piden libros exclusivos y distintos a los que entrega el Estado. En esa línea, Daniela afirmó que al planificar se puede optar por mejores productos, porque en la oferta no siempre se encuentra calidad. También puedes comprar online y evitar aglomeraciones. Por su parte, Karina Millán, madre de un niño que cursa educación básica, indicó que lo que más encarece la lista escolar son los libros adicionales. Por ejemplo, este año para mí significaron 40.000 pesos extra por solo dos textos. Según Karina, también es muy costoso comprar estuche, lonchera y mochila, que puede costar 30 mil pesos. Por eso compro con anticipación y cotizo online. También se puede comprar en grupo y reutilizar las cosas del año anterior que aún están en buen estado. Pamela Cartés, madre de una niña que cursa octavo básico, indicó que uno de los gastos que más encarece la lista escolar es el uniforme, ya que los niños crecen rápido. Pamela también señaló que jamás me han exigido usar ciertas marcas, pero en los años de prebásica y de primero a cuarto básico nos exigían tener todos los útiles. Asimismo, Patricio Marambio, padre de dos hijos -uno que asiste al jardín infantil y otro que cursa segundo básico- advirtió que lo que más encarece la lista son los juegos didácticos y textos especiales de editoriales específicas. Los demás útiles han subido un poco con la inflación, pero no demasiado. Yo trato de comprar anticipadamente y aprovechar los descuentos online. Prefiero eso porque comprar a última hora no ayuda, recomendó. Finalmente, Stephanie Cobo, madre de una niña y tres niños, explicó que lo más caro son los uniformes y el calzado. Si bien nunca me han pedido marcas específicas, sí recomiendan algunas que cumplen con la normativa de seguridad. En años anteriores solía ahorrar dinero durante todo el año y generalmente planifico mis compras con anticipación, tratando de comprar en enero porque hay descuentos de hasta un 30%. Sin embargo, no siempre se puede ya que viene Navidad y además están las vacaciones, lamentó. Stephanie también sugirió ir a los outlets y aprovechar los descuentos que ofrecen ciertas tarjetas porque además permiten comprar más de tres productos lo cual es muy útil cuando se tiene más de un hijo. Fuente: DiarioElDia Región
El fin de la Educación Media es una de las etapas más desafiantes e intensas para los jóvenes. A la presión por los resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), se suman la incertidumbre sobre el futuro y el cierre de un ciclo vital que reorganiza sus rutinas y vínculos. En este sentido, Vanessa Gálvez, psicóloga y coordinadora de Programas Formativos de la red Cognita Chile, explicó que las emociones se intensifican porque los adolescentes enfrentan un escenario desconocido. “Se despiden de relaciones significativas que los han acompañado por años y se activa con fuerza el sentido de responsabilidad sobre su propio destino, lo que puede traducirse en ansiedad o entusiasmo”, sostuvo la experta. Si bien la contención familiar es fundamental, existen señales que ameritan buscar apoyo profesional. Estas son algunas de las más comunes: 1.- Cambios marcados y sostenidos en el estado de ánimo. 2.- Apatía, irritabilidad o tristeza prolongada. 3.- Aislamiento social o pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban. 4.- Alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación. 5.- Discurso teñido de desesperanza o pensamientos negativos persistentes. “El apoyo familiar es valioso, pero cuando el bienestar emocional está comprometido, es clave articular el acompañamiento de profesionales que puedan intervenir con herramientas especializadas”, advirtió Gálvez. PAES y la elección vocacional Una de las mayores preocupaciones es el miedo a “equivocarse” en la elección vocacional. Para abordar esta inquietud, es crucial que los postulantes a la educación superior conozcan sus intereses, fortalezas y debilidades, así como reforzar sus estrategias concretas de liderazgo personal. “Más allá de la carrera o del puntaje que obtengan, la pregunta central es: ¿qué tipo de vida quieren construir? Organizar el tiempo y la energía en aquello que realmente aporta a las metas es crucial”, explica la especialista. La psicóloga añadió que el proceso de cambio no es lineal, que equivocarse forma parte del aprendizaje y que mantener una actitud flexible y resiliente marca la diferencia. En este escenario, la clave reside en el acompañamiento. “La ansiedad disminuye cuando hay estructura, propósito y vínculos confiables que habilitan la expresión emocional”, concluyó Gálvez. Para reducir la ansiedad en los meses finales del año es importante seguir estas acciones simples y sostenibles: 1.- Identificar qué está bajo control: Planificar el estudio, el descanso y las rutinas diarias. 2.- Organizar las tareas: Usar una agenda para priorizar y evitar la procrastinación. 3.- Cuidar el autocuidado integral: Incorporar ejercicio, pausas de respiración, y espacios de calidad con la familia y los amigos. 4.- Priorizar el sueño: Asegurar un descanso suficiente para que el cuerpo y la mente puedan recuperarse del estrés. 5.- Comunicar las emociones: Conectarse y hablar de lo que se siente en espacios seguros, pidiendo ayuda cuando sea necesario. Fuente www.biobiochile.cl