El plan del presidente de la FIFA Gianni Infantino de vender una participación de los ingresos de la Copa del Mundo a inversores de capital privado recibió un duro golpe el jueves por parte de sus antiguos colegas de la UEFA, que acordaron boicotear todas las competiciones del ente rector del fútbol mundial en señal de protesta. “La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, dijo el ente rector del fútbol europeo tras una reunión urgente en línea de sus 55 miembros. El próximo torneo de la FIFA se disputará en Europa dentro de unas semanas: Polonia albergará el Mundial femenino Sub20 desde el 5 de septiembre. “La venta de algunas cosas es sencillamente inaceptable”, indicó la UEFA en un comunicado. “La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”. La reunión estratégica fue convocada para contrarrestar la oferta de Infantino, el presidente de la FIFA, de 20 millones de dólares para cada uno de sus 211 miembros globales, que debe aceptarse a más tardar a mediados de septiembre. La propuesta secreta de Infantino se reveló el martes: escindir sus operaciones comerciales en una operación de 20.000 millones de dólares, con un 20% en manos de inversores privados. El inversor principal sería una firma de inversión de Nueva York creada por Joshua Kushner. Infantino escribió el martes a los 211 miembros —que ya son, en la práctica, los propietarios de la FIFA como asociación sin fines de lucro bajo la legislación suiza— que, si aprueban la FFE, los 10 millones de dólares de financiación básica prometidos para los próximos cuatro años se duplicarán a 20 millones. Calculó que la financiación de la FIFA hasta 2038 sería de 86 millones de dólares para cada uno, en lugar de unos 36 millones. “Esto no es solo un profundo fracaso de liderazgo, sino una abdicación del deber de la FIFA como custodio del fútbol mundial”, manifestó la UEFA, donde Infantino fue durante mucho tiempo empleado y ejerció como secretario general, una figura similar a un director ejecutivo, hasta que fue elegido por primera vez para dirigir la FIFA en 2016. La arriesgada maniobra financiera de Infantino ahora podría poner en peligro su hasta ahora segura presidencia de 11 años al frente de la FIFA, a medida que crece la ira y frustración hacia él entre actores del fútbol, incluidos tres de los seis organismos continentales. La FIFA fijó como fecha límite el 18 de noviembre para que posibles candidatos se declaren para una votación presidencial de los 211 miembros prevista para el próximo marzo en Rabat, Marruecos. Infantino parecía hace 11 días, tras la final del Mundial en East Rutherford, Nueva Jersey— tener un camino despejado para ser reelegido sin oposición para un cuarto y último mandato hasta 2031. Dirigentes del fútbol han comentado en privado que Infantino aspira a un papel similar al de un comisionado en la escisión FIFA Forward Enterprise más allá de 2031. El grupo Football Supporters Europe, que asesora a la UEFA sobre asuntos de aficionados como los precios de las entradas, publicó tras la amenaza de boicot: “Game over, Gianni #InfantinOUT”. La UEFA detalló el jueves por qué los dirigentes del fútbol temen que inversores externos posean una participación en los mayores eventos del deporte a nivel mundial, incluidos la Copa del Mundo y los mundiales de clubes, masculinos y femeninos. “En el momento en que inversores externos adquieren participaciones de propiedad en competiciones de la FIFA, el fútbol cambia para siempre. El retorno comercial se convierte en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convierten en una presión diaria”, sostuvo la UEFA. Fuente: Publimetro Deportes
La posibilidad de que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones comienza a generar una fuerte división en el fútbol internacional. Mientras la Conmebol impulsa la ampliación del torneo y la FIFA analiza la propuesta, Alemania ya expresó su rechazo y pidió a la UEFA bloquear la iniciativa. La Federación Alemana de Fútbol (DFB) considera que aumentar el número de equipos participantes supondría un riesgo para el prestigio de la Copa del Mundo y se alineó con la postura del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, uno de los principales críticos de la propuesta. Alemania sostiene que un torneo con 64 selecciones implicaría un calendario todavía más extenso y un incremento considerable en el número de partidos, lo que podría afectar el nivel competitivo de la competición. Entre los argumentos expuestos por el fútbol alemán destacan tres preocupaciones principales: Desde Alemania consideran que la Copa del Mundo debe mantener un equilibrio entre crecimiento y excelencia deportiva, evitando una expansión que termine perjudicando el espectáculo. Otro de los puntos que genera inquietud en Europa es el impacto que tendría una clasificación más amplia sobre las Eliminatorias Europeas. Con más plazas disponibles para el Mundial, la Federación Alemana cree que disminuiría la competitividad de los clasificatorios continentales, reduciendo tanto su atractivo deportivo como su valor comercial. Actualmente, las Eliminatorias de la UEFA son consideradas una de las competiciones de clasificación más exigentes del mundo debido al elevado nivel de sus selecciones. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, fue incluso más contundente al referirse a la propuesta impulsada desde Sudamérica. El dirigente calificó públicamente la iniciativa como “una mala idea” y cuestionó que la FIFA analizara un cambio de esta magnitud sin haber alcanzado previamente un consenso con las seis confederaciones que integran el organismo rector del fútbol mundial. Para Čeferin, cualquier modificación estructural de la Copa del Mundo debe surgir de un proceso de diálogo entre todas las asociaciones continentales y no únicamente de una propuesta presentada por una de ellas. Pese a las críticas provenientes de Europa, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no ha descartado estudiar la iniciativa presentada por el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. La propuesta plantea que el Mundial 2030, que conmemorará el centenario de la Copa del Mundo, reúna 64 selecciones, distribuidas en 16 grupos de cuatro equipos, clasificando directamente los dos primeros de cada grupo a los dieciseisavos de final. El torneo será organizado principalmente por España, Portugal y Marruecos, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los partidos inaugurales como homenaje a los cien años del primer Mundial disputado en 1930. Aunque la FIFA mantiene abierta la discusión, la oposición de varias federaciones europeas deja claro que cualquier cambio al formato actual deberá superar un intenso debate antes de convertirse en realidad. Fuente: Publimetro Deportes
El plan del presidente de la FIFA Gianni Infantino de vender una participación de los ingresos de la Copa del Mundo a inversores de capital privado recibió un duro golpe el jueves por parte de sus antiguos colegas de la UEFA, que acordaron boicotear todas las competiciones del ente rector del fútbol mundial en señal de protesta. “La UEFA y sus asociaciones nacionales no participarán en competiciones de la FIFA”, dijo el ente rector del fútbol europeo tras una reunión urgente en línea de sus 55 miembros. El próximo torneo de la FIFA se disputará en Europa dentro de unas semanas: Polonia albergará el Mundial femenino Sub20 desde el 5 de septiembre. “La venta de algunas cosas es sencillamente inaceptable”, indicó la UEFA en un comunicado. “La Copa Mundial de la FIFA pertenece al fútbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, nunca estará en venta”. La reunión estratégica fue convocada para contrarrestar la oferta de Infantino, el presidente de la FIFA, de 20 millones de dólares para cada uno de sus 211 miembros globales, que debe aceptarse a más tardar a mediados de septiembre. La propuesta secreta de Infantino se reveló el martes: escindir sus operaciones comerciales en una operación de 20.000 millones de dólares, con un 20% en manos de inversores privados. El inversor principal sería una firma de inversión de Nueva York creada por Joshua Kushner. Infantino escribió el martes a los 211 miembros —que ya son, en la práctica, los propietarios de la FIFA como asociación sin fines de lucro bajo la legislación suiza— que, si aprueban la FFE, los 10 millones de dólares de financiación básica prometidos para los próximos cuatro años se duplicarán a 20 millones. Calculó que la financiación de la FIFA hasta 2038 sería de 86 millones de dólares para cada uno, en lugar de unos 36 millones. “Esto no es solo un profundo fracaso de liderazgo, sino una abdicación del deber de la FIFA como custodio del fútbol mundial”, manifestó la UEFA, donde Infantino fue durante mucho tiempo empleado y ejerció como secretario general, una figura similar a un director ejecutivo, hasta que fue elegido por primera vez para dirigir la FIFA en 2016. La arriesgada maniobra financiera de Infantino ahora podría poner en peligro su hasta ahora segura presidencia de 11 años al frente de la FIFA, a medida que crece la ira y frustración hacia él entre actores del fútbol, incluidos tres de los seis organismos continentales. La FIFA fijó como fecha límite el 18 de noviembre para que posibles candidatos se declaren para una votación presidencial de los 211 miembros prevista para el próximo marzo en Rabat, Marruecos. Infantino parecía hace 11 días, tras la final del Mundial en East Rutherford, Nueva Jersey— tener un camino despejado para ser reelegido sin oposición para un cuarto y último mandato hasta 2031. Dirigentes del fútbol han comentado en privado que Infantino aspira a un papel similar al de un comisionado en la escisión FIFA Forward Enterprise más allá de 2031. El grupo Football Supporters Europe, que asesora a la UEFA sobre asuntos de aficionados como los precios de las entradas, publicó tras la amenaza de boicot: “Game over, Gianni #InfantinOUT”. La UEFA detalló el jueves por qué los dirigentes del fútbol temen que inversores externos posean una participación en los mayores eventos del deporte a nivel mundial, incluidos la Copa del Mundo y los mundiales de clubes, masculinos y femeninos. “En el momento en que inversores externos adquieren participaciones de propiedad en competiciones de la FIFA, el fútbol cambia para siempre. El retorno comercial se convierte en una obligación permanente. Las expectativas de los inversores se convierten en una presión diaria”, sostuvo la UEFA. Fuente: Publimetro Deportes
La posibilidad de que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones comienza a generar una fuerte división en el fútbol internacional. Mientras la Conmebol impulsa la ampliación del torneo y la FIFA analiza la propuesta, Alemania ya expresó su rechazo y pidió a la UEFA bloquear la iniciativa. La Federación Alemana de Fútbol (DFB) considera que aumentar el número de equipos participantes supondría un riesgo para el prestigio de la Copa del Mundo y se alineó con la postura del presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, uno de los principales críticos de la propuesta. Alemania sostiene que un torneo con 64 selecciones implicaría un calendario todavía más extenso y un incremento considerable en el número de partidos, lo que podría afectar el nivel competitivo de la competición. Entre los argumentos expuestos por el fútbol alemán destacan tres preocupaciones principales: Desde Alemania consideran que la Copa del Mundo debe mantener un equilibrio entre crecimiento y excelencia deportiva, evitando una expansión que termine perjudicando el espectáculo. Otro de los puntos que genera inquietud en Europa es el impacto que tendría una clasificación más amplia sobre las Eliminatorias Europeas. Con más plazas disponibles para el Mundial, la Federación Alemana cree que disminuiría la competitividad de los clasificatorios continentales, reduciendo tanto su atractivo deportivo como su valor comercial. Actualmente, las Eliminatorias de la UEFA son consideradas una de las competiciones de clasificación más exigentes del mundo debido al elevado nivel de sus selecciones. El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, fue incluso más contundente al referirse a la propuesta impulsada desde Sudamérica. El dirigente calificó públicamente la iniciativa como “una mala idea” y cuestionó que la FIFA analizara un cambio de esta magnitud sin haber alcanzado previamente un consenso con las seis confederaciones que integran el organismo rector del fútbol mundial. Para Čeferin, cualquier modificación estructural de la Copa del Mundo debe surgir de un proceso de diálogo entre todas las asociaciones continentales y no únicamente de una propuesta presentada por una de ellas. Pese a las críticas provenientes de Europa, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, no ha descartado estudiar la iniciativa presentada por el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez. La propuesta plantea que el Mundial 2030, que conmemorará el centenario de la Copa del Mundo, reúna 64 selecciones, distribuidas en 16 grupos de cuatro equipos, clasificando directamente los dos primeros de cada grupo a los dieciseisavos de final. El torneo será organizado principalmente por España, Portugal y Marruecos, mientras que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los partidos inaugurales como homenaje a los cien años del primer Mundial disputado en 1930. Aunque la FIFA mantiene abierta la discusión, la oposición de varias federaciones europeas deja claro que cualquier cambio al formato actual deberá superar un intenso debate antes de convertirse en realidad. Fuente: Publimetro Deportes