El domingo recién pasado la Región Metropolitana (RM) registró intensas lluvias, acompañadas de tormentas eléctricas en algunos sectore s, sorprendiendo a quienes no esperaban precipitaciones a finales de enero. Según expertos, este fenómeno está directamente relacionado con la presencia de una piscina de agua cálida frente a la costa chilena, una anomalía que podría tener consecuencias importantes en los próximos días. Así lo explica Eduardo Varela, experto en meteorología, quien reveló la existencia de este fenómeno meteorológico y su potencial influencia en el clima de Santiago. “Esta anomalía es el combustible ideal para sistemas frontales, bajas segregadas o núcleos fríos, pues aporta humedad y potencia dichos eventos ”, señaló Varela a través de su cuenta de X. La zona cálida, además, se alimenta del agua proveniente desde Australia, lo que mantiene su energía y efecto sobre la costa chilena. A nivel atmosférico, el viento del oeste contribuye arrastrando esta agua cálida hacia la costa, y junto con la presencia de la Oscilación Madden-Julian, se generan las condiciones necesarias para que se produzcan eventos climáticos inusuales en el país. Según Varela, la piscina cálida ya está influyendo en nuestro tiempo atmosférico. El domingo, por ejemplo, potenció un núcleo frío que dejó precipitaciones y posibles tormentas eléctricas en sectores de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y parte de O’Higgins. “No sorprende que se hayan generado tormentas fuertes en el tramo costero, pues esta anomalía cálida contribuye directamente a que eso ocurra”, aseguró.
Un fenómeno natural único ha captado la atención de los turistas y científicos en las playas del Mar Mediterráneo. Esferas marrones, compactas y fibrosas, conocidas como “Pelotas de Neptuno”, se han convertido en un punto de interés para quienes visitan la región. También conocidas como Posidonia oceánica, las “Pelotas de Neptuno” son racimos redondos y compactos de fibras vegetales que se forman en el Mar Mediterráneo. Estas esferas cumplen una función ecológica muy importante, ya que se encargan de atrapar y expulsar microplásticos del fondo marino. Según un informe de la BBC, Anna Sánchez-Vidal, autora principal de una investigación sobre estas esferas, explicó: “Es una forma en la que el mar nos devuelve la basura que nunca estuvo destinada a estar en el fondo marino.” Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros que provienen de diversos residuos, como bolsas, botellas y redes de pesca. Estos pequeños fragmentos se han convertido en una de las mayores amenazas tanto para los océanos como para la salud humana. La Posidonia oceánica, que forma estas esferas, juega un papel fundamental al frenar las corrientes marinas, capturar carbono, sedimentos y, lo más importante, plástico. De acuerdo con la investigación, estas praderas marinas son capaces de capturar hasta 900 millones de fragmentos plásticos al año. “Las bolas más compactas son las más efectivas para atrapar el plástico”, destacó Sánchez-Vidal. A pesar de su utilidad, las Pelotas de Neptuno no deben ser retiradas de las playas. La investigadora recomienda dejarlas en su lugar, ya que son esenciales para mantener el equilibrio ecológico en las costas. Estas esferas aportan nutrientes y humedad a los ecosistemas costeros, favoreciendo su desarrollo. Desafortunadamente, las praderas marinas de Posidonia están en declive a nivel global. Desde finales del siglo XIX, se ha observado una disminución del 29% en estas praderas, principalmente debido a la contaminación, el desarrollo costero, la presencia de especies invasoras y el aumento de las. Además, las olas de calor marinas y la actividad industrial representan una amenaza adicional para la supervivencia de las Posidonias, una planta esencial para el ecosistema marino. Fuente: Publimetro
El domingo recién pasado la Región Metropolitana (RM) registró intensas lluvias, acompañadas de tormentas eléctricas en algunos sectore s, sorprendiendo a quienes no esperaban precipitaciones a finales de enero. Según expertos, este fenómeno está directamente relacionado con la presencia de una piscina de agua cálida frente a la costa chilena, una anomalía que podría tener consecuencias importantes en los próximos días. Así lo explica Eduardo Varela, experto en meteorología, quien reveló la existencia de este fenómeno meteorológico y su potencial influencia en el clima de Santiago. “Esta anomalía es el combustible ideal para sistemas frontales, bajas segregadas o núcleos fríos, pues aporta humedad y potencia dichos eventos ”, señaló Varela a través de su cuenta de X. La zona cálida, además, se alimenta del agua proveniente desde Australia, lo que mantiene su energía y efecto sobre la costa chilena. A nivel atmosférico, el viento del oeste contribuye arrastrando esta agua cálida hacia la costa, y junto con la presencia de la Oscilación Madden-Julian, se generan las condiciones necesarias para que se produzcan eventos climáticos inusuales en el país. Según Varela, la piscina cálida ya está influyendo en nuestro tiempo atmosférico. El domingo, por ejemplo, potenció un núcleo frío que dejó precipitaciones y posibles tormentas eléctricas en sectores de las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana y parte de O’Higgins. “No sorprende que se hayan generado tormentas fuertes en el tramo costero, pues esta anomalía cálida contribuye directamente a que eso ocurra”, aseguró.
Un fenómeno natural único ha captado la atención de los turistas y científicos en las playas del Mar Mediterráneo. Esferas marrones, compactas y fibrosas, conocidas como “Pelotas de Neptuno”, se han convertido en un punto de interés para quienes visitan la región. También conocidas como Posidonia oceánica, las “Pelotas de Neptuno” son racimos redondos y compactos de fibras vegetales que se forman en el Mar Mediterráneo. Estas esferas cumplen una función ecológica muy importante, ya que se encargan de atrapar y expulsar microplásticos del fondo marino. Según un informe de la BBC, Anna Sánchez-Vidal, autora principal de una investigación sobre estas esferas, explicó: “Es una forma en la que el mar nos devuelve la basura que nunca estuvo destinada a estar en el fondo marino.” Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros que provienen de diversos residuos, como bolsas, botellas y redes de pesca. Estos pequeños fragmentos se han convertido en una de las mayores amenazas tanto para los océanos como para la salud humana. La Posidonia oceánica, que forma estas esferas, juega un papel fundamental al frenar las corrientes marinas, capturar carbono, sedimentos y, lo más importante, plástico. De acuerdo con la investigación, estas praderas marinas son capaces de capturar hasta 900 millones de fragmentos plásticos al año. “Las bolas más compactas son las más efectivas para atrapar el plástico”, destacó Sánchez-Vidal. A pesar de su utilidad, las Pelotas de Neptuno no deben ser retiradas de las playas. La investigadora recomienda dejarlas en su lugar, ya que son esenciales para mantener el equilibrio ecológico en las costas. Estas esferas aportan nutrientes y humedad a los ecosistemas costeros, favoreciendo su desarrollo. Desafortunadamente, las praderas marinas de Posidonia están en declive a nivel global. Desde finales del siglo XIX, se ha observado una disminución del 29% en estas praderas, principalmente debido a la contaminación, el desarrollo costero, la presencia de especies invasoras y el aumento de las. Además, las olas de calor marinas y la actividad industrial representan una amenaza adicional para la supervivencia de las Posidonias, una planta esencial para el ecosistema marino. Fuente: Publimetro