Expertos advierten que las renuncias forzadas siguen presentes en el mercado laboral chileno, a pesar de un contexto de 8,5% de desempleo y más de 490 mil despidos anuales. Aunque se presentan como voluntarias, pueden implicar presiones indebidas que vulneran derechos. La ley permite accionar mediante autodespido, con derecho a indemnización, y hasta un 90% de las sentencias favorecen a trabajadores. El principal problema sigue siendo el desconocimiento de estos derechos. En medio de un escenario laboral tensionado, comienza a instalarse con mayor fuerza una problemática que históricamente ha operado de forma silenciosa: las renuncias forzadas. Se trata de situaciones donde el trabajador firma su salida bajo presión, ya sea por hostigamiento, amenazas veladas o condiciones laborales insostenibles, configurando en la práctica un despido encubierto. Desde el punto de vista jurídico, esta figura se enmarca en el autodespido o despido indirecto, mecanismo que permite al trabajador poner término a la relación laboral cuando es el empleador quien incurre en incumplimientos graves. Esto habilita la posibilidad de demandar y acceder a indemnizaciones, incluso con recargos que pueden elevar el monto hasta en un 100% adicional. Las cifras refuerzan la relevancia del fenómeno. En Chile se registran más de 130 mil causas laborales al año, según datos del Poder Judicial de Chile, y entre un 85% y 90% de las sentencias favorecen a trabajadores, lo que evidencia un alto nivel de incumplimientos o malas prácticas en los procesos de desvinculación. “En el sector privado estas situaciones también ocurren, aunque muchas veces quedan invisibilizadas. Funcionarios que son presionados a renunciar, ya sea por cambios administrativos o conflictos internos, pueden accionar judicialmente si logran acreditar vulneraciones a sus derechos o incumplimientos graves por parte del empleador”, señala Pedro Peña, director y socio de En un contexto donde se registran más de 490 mil despidos anuales y un alto nivel de judicialización laboral, los expertos coinciden en que el principal problema sigue siendo el desconocimiento. Muchos trabajadores aceptan renunciar sin saber que podrían estar perdiendo derechos relevantes, incluyendo compensaciones económicas. Por ello, la recomendación es clara: antes de firmar una renuncia, evaluar el contexto y buscar asesoría legal. En un entorno donde la mayoría de las demandas laborales termina favoreciendo a trabajadores, conocer los derechos disponibles puede marcar la diferencia entre una salida injusta y una acción legal efectiva. Fuente: Publimetro
Un análisis realizado por la empresa de prevención en salud GoMind reveló que un 45,9% de los empleados presenta indicios de al menos una condición de salud detectada, lo que podría estar impactando directamente en el ausentismo laboral. La salud de los trabajadores en Chile está comenzando a mostrar señales de alerta dentro de las empresas. Un análisis de la healthtech GoMind, basado en 1.700 personas aproximadamente, detectó que un 45,93% presenta indicios de al menos una condición de salud, lo que podría estar incidiendo directamente en el ausentismo laboral. El dato se alinea con cifras nacionales. Según el Ministerio de Salud, más del 70% de la población adulta en Chile tiene sobrepeso u obesidad, una de las principales condiciones detectadas en entornos laborales. Dentro de los principales hallazgos, destacan que el 15% de los trabajadores presenta indicios de obesidad o sobrepeso, mientras que otro 15% muestra señales de ser hipertenso. A esto se suman casos de indicios de diabetes (4%) y un grupo relevante del 28% que tiene indicios de dos o más patologías simultáneamente, lo que eleva significativamente el riesgo de licencias médicas. “Lo más preocupante es que muchas de estas condiciones no están diagnosticadas. Las personas llegan al chequeo sin saber que tienen factores de riesgo que pueden afectar su salud y su capacidad de trabajar”, explica Carolina Guajardo, CEO de GoMind. El análisis también muestra que un 38% de los casos corresponde a alteraciones leves, pero que, sin seguimiento, pueden escalar a problemas más complejos. Esto no es menor si se considera que, según datos de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), el ausentismo laboral en el país se ubica entre 5% y 8% de los días trabajados, en gran parte asociado a licencias médicas. “Muchas empresas reaccionan cuando el trabajador ya se ausentó, pero ese proceso partió mucho antes. El ausentismo suele ser la consecuencia de condiciones de salud que no se detectaron a tiempo”, señala Guajardo. En patologías cardiovasculares, por ejemplo, el análisis muestra que cerca del 79% de los trabajadores presenta indicios en al menos una condición, lo que da cuenta de un riesgo extendido en la población activa. Otro dato relevante es la distribución por género: un 63,2% de las atenciones corresponde a hombres y un 37,09% a mujeres. Lo cierto es que, hoy, gran parte de las empresas no realiza seguimiento sistemático de la salud de sus trabajadores, lo que limita la capacidad de anticiparse. “El ausentismo no es solo un tema de gestión, es un reflejo del estado de salud de los equipos. Cuando no hay prevención, las condiciones avanzan y terminan impactando directamente en la operación”, finaliza Carolina Guajardo, CEO de GoMind. Fuente: Publimetro
Una nueva etapa de la Ley de 40 horas en Chile entrará en vigencia el próximo 26 de abril, reduciendo la jornada laboral ordinaria de 44 a 42 horas semanales. Este cambio forma parte de una implementación gradual que busca alcanzar las 40 horas semanales para el año 2028. La reducción de dos horas semanales no es solo un ajuste administrativo, sino que implica una reorganización efectiva de la jornada laboral dentro de los límites establecidos por la ley. Según Pedro Peña, abogado y socio fundador del estudio SoyTrabajador , La reducción a 42 horas no es una recomendación ni una medida optativa. Es una obligación legal que debe cumplirse desde el 26 de abril, y que además debe implementarse correctamente. Es importante destacar que la normativa establece que la reducción de horas no puede implicar una disminución en las remuneraciones, lo que obliga a las empresas a mantener los sueldos a pesar de trabajar menos horas. Uno de los desafíos principales estará en la redistribución de estas horas, la cual debe ser acordada entre empleadores y trabajadores y quedar registrada por escrito. En caso de desacuerdo, la Dirección del Trabajo ha establecido criterios claros, como por ejemplo, en jornadas de 5 días, la reducción debe aplicarse distribuyendo una hora menos en diferentes días de la semana. Además, cualquier modificación debe formalizarse mediante anexos de contrato u otros instrumentos para evitar problemas en fiscalizaciones y posibles reclamaciones laborales. Según Peña, Cuando estos cambios no se dejan por escrito, aumenta el riesgo de multas y también de conflictos laborales posteriores, por ejemplo, en materia de horas extraordinarias o cumplimiento de jornada. Las infracciones a esta normativa pueden ser sancionadas por la Dirección del Trabajo con multas que van desde 3 a 60 UTM por trabajador, dependiendo del tamaño de la empresa y la gravedad del incumplimiento. En sectores con sistemas de turnos como minería, salud o comercio, donde se permiten mecanismos especiales para la distribución de jornadas, es fundamental planificar adecuadamente para evitar sanciones. En palabras finales, Peña destaca que En estos casos, la planificación es clave. La reducción también aplica, pero debe hacerse respetando las reglas vigentes, porque una mala implementación puede derivar en sanciones. Fuente: Publimetro
La Dirección del Trabajo informó que 76 trabajadores del comercio fueron enviados de regreso a sus hogares este 25 de diciembre, luego de comprobarse que estaban de turno a pesar de que les correspondía descansar durante la jornada navideña. Hasta las 16:00 horas de este jueves se habían realizado 183 fiscalizaciones, según el balance entregado por la institución. De las inspecciones realizadas, se cursaron 49 multas y en 46 casos se suspendió la jornada laboral de los trabajadores afectados, sumando un total de poco más de $43 millones en sanciones. La DT detalló que las regiones con más trabajadores suspendidos fueron la Metropolitana (22), Tarapacá (14) y Valparaíso (9). En el marco del feriado irrenunciable del jueves 25 de diciembre, se fiscalizó en todo el país el respeto al derecho a descanso y también el derecho al descanso alternado cada dos años de las trabajadoras y trabajadores del comercio que deben laborar en este tipo de feriados. La institución llevó a cabo fiscalizaciones en recorridos aleatorios por sectores comerciales y respondió a denuncias realizadas en el sitio web y en el Centro de Atención Telefónica institucional, que recibió 16 denuncias. Fuente: CNN Chile País
¿Te sientes agotado, sin energía y funcionando en “modo automático” cuando estás el trabajo? Este sensación no solo es tuya. Según el estudio Burnout 2025 de Laborum, 9 de cada 10 chilenos afirma sufrir el síndrome de Burnout o del “trabajador quemado”, lo que se traduce en un cuadro de estrés y cansancio extremo ligado al entorno laboral. La cita se mantiene similar al año pasado, sin embargo un 84% de los encuestados reconoce sentirme más agotado que en 2024. Aunque se registra una leve mejora en las áreas de recursos humanos, con un 80% que declara sentirse agotado, frente al 90% del año anterior, el panorama laboral continúa siendo preocupante. “El porcentaje de talentos que experimentan Burnout en Chile se mantiene alto: un 89% de las personas trabajadoras afirma estar afectada, lo que posiciona al país como el segundo con mayor incidencia en la región”, advirtió el director de Laborum en Jobint, Diego Tala. A su juicio, pese a ciertos avances, el Burnout “sigue siendo un desafío para las organizaciones”. A nivel regional, Argentina lidera con un 92% de trabajadores afectados, seguida de Chile (89%), mientras que Panamá, Perú y Ecuador se mantienen bajo el 80%. Las causas detrás del agotamiento Entre las principales razones del síndrome destacan la falta de claridad en el rol laboral y el mal trato de los superiores (ambas con 22%), seguidas por la sobrecarga de trabajo y la presión constante (15%). Otros factores incluyen sentirse incompetente, la falta de identificación con los valores de la empresa o no contar con tiempo suficiente para cumplir las tareas. Ante este escenario, más de la mitad de los trabajadores (54%) planea cambiar de trabajo como estrategia para reducir el agotamiento. Un 12% busca incorporar actividades de relajación, un 5% pretende establecer rutinas para manejar el cansancio y un 4% priorizará pasar más tiempo con sus seres queridos. Sin embargo, desde las empresas, la respuesta sigue siendo insuficiente. Solo el 52% de los especialistas en recursos humanos reconoce haber recibido reportes de Burnout y el 78% admite no tomar acciones concretas. Aún más preocupante: el 86% señala que sus organizaciones no cuentan con estrategias para prevenir o reducir esta situación. El estudio realizado en 2024 reveló que, en cuanto a las experiencias cotidianas vinculadas al trabajo, el panorama refleja un alto desgaste. El 71% de los trabajadores reconoce haberse sentido desmotivado, mientras que un 70% declara vivir con estrés constante. Además, c uatro de cada diez reportan agotamiento laboral, un 36% afirma sentirse bajo presión permanente y un 34% declara haber visto reducido su rendimiento o productividad. Otro 34% admite que no logra desconectarse del trabajo, incluso fuera del horario laboral. El agotamiento laboral se consolida como un problema estructural Chile se posiciona como el segundo país de la región con mayor prevalencia de burnout laboral, solo superado por Argentina. Que casi 9 de cada 10 trabajadores declaran sentirse afectados revela que el fenómeno dejó de ser un problema individual para transformarse en uno estructural del mundo laboral chileno. Aunque las empresas comienzan a reconocer el impacto del agotamiento crónico, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente: numerosos especialistas advierten que la mayoría de las organizaciones aún carece de políticas o estrategias efectivas para prevenir y abordar el burnout.
Expertos advierten que las renuncias forzadas siguen presentes en el mercado laboral chileno, a pesar de un contexto de 8,5% de desempleo y más de 490 mil despidos anuales. Aunque se presentan como voluntarias, pueden implicar presiones indebidas que vulneran derechos. La ley permite accionar mediante autodespido, con derecho a indemnización, y hasta un 90% de las sentencias favorecen a trabajadores. El principal problema sigue siendo el desconocimiento de estos derechos. En medio de un escenario laboral tensionado, comienza a instalarse con mayor fuerza una problemática que históricamente ha operado de forma silenciosa: las renuncias forzadas. Se trata de situaciones donde el trabajador firma su salida bajo presión, ya sea por hostigamiento, amenazas veladas o condiciones laborales insostenibles, configurando en la práctica un despido encubierto. Desde el punto de vista jurídico, esta figura se enmarca en el autodespido o despido indirecto, mecanismo que permite al trabajador poner término a la relación laboral cuando es el empleador quien incurre en incumplimientos graves. Esto habilita la posibilidad de demandar y acceder a indemnizaciones, incluso con recargos que pueden elevar el monto hasta en un 100% adicional. Las cifras refuerzan la relevancia del fenómeno. En Chile se registran más de 130 mil causas laborales al año, según datos del Poder Judicial de Chile, y entre un 85% y 90% de las sentencias favorecen a trabajadores, lo que evidencia un alto nivel de incumplimientos o malas prácticas en los procesos de desvinculación. “En el sector privado estas situaciones también ocurren, aunque muchas veces quedan invisibilizadas. Funcionarios que son presionados a renunciar, ya sea por cambios administrativos o conflictos internos, pueden accionar judicialmente si logran acreditar vulneraciones a sus derechos o incumplimientos graves por parte del empleador”, señala Pedro Peña, director y socio de En un contexto donde se registran más de 490 mil despidos anuales y un alto nivel de judicialización laboral, los expertos coinciden en que el principal problema sigue siendo el desconocimiento. Muchos trabajadores aceptan renunciar sin saber que podrían estar perdiendo derechos relevantes, incluyendo compensaciones económicas. Por ello, la recomendación es clara: antes de firmar una renuncia, evaluar el contexto y buscar asesoría legal. En un entorno donde la mayoría de las demandas laborales termina favoreciendo a trabajadores, conocer los derechos disponibles puede marcar la diferencia entre una salida injusta y una acción legal efectiva. Fuente: Publimetro
Un análisis realizado por la empresa de prevención en salud GoMind reveló que un 45,9% de los empleados presenta indicios de al menos una condición de salud detectada, lo que podría estar impactando directamente en el ausentismo laboral. La salud de los trabajadores en Chile está comenzando a mostrar señales de alerta dentro de las empresas. Un análisis de la healthtech GoMind, basado en 1.700 personas aproximadamente, detectó que un 45,93% presenta indicios de al menos una condición de salud, lo que podría estar incidiendo directamente en el ausentismo laboral. El dato se alinea con cifras nacionales. Según el Ministerio de Salud, más del 70% de la población adulta en Chile tiene sobrepeso u obesidad, una de las principales condiciones detectadas en entornos laborales. Dentro de los principales hallazgos, destacan que el 15% de los trabajadores presenta indicios de obesidad o sobrepeso, mientras que otro 15% muestra señales de ser hipertenso. A esto se suman casos de indicios de diabetes (4%) y un grupo relevante del 28% que tiene indicios de dos o más patologías simultáneamente, lo que eleva significativamente el riesgo de licencias médicas. “Lo más preocupante es que muchas de estas condiciones no están diagnosticadas. Las personas llegan al chequeo sin saber que tienen factores de riesgo que pueden afectar su salud y su capacidad de trabajar”, explica Carolina Guajardo, CEO de GoMind. El análisis también muestra que un 38% de los casos corresponde a alteraciones leves, pero que, sin seguimiento, pueden escalar a problemas más complejos. Esto no es menor si se considera que, según datos de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), el ausentismo laboral en el país se ubica entre 5% y 8% de los días trabajados, en gran parte asociado a licencias médicas. “Muchas empresas reaccionan cuando el trabajador ya se ausentó, pero ese proceso partió mucho antes. El ausentismo suele ser la consecuencia de condiciones de salud que no se detectaron a tiempo”, señala Guajardo. En patologías cardiovasculares, por ejemplo, el análisis muestra que cerca del 79% de los trabajadores presenta indicios en al menos una condición, lo que da cuenta de un riesgo extendido en la población activa. Otro dato relevante es la distribución por género: un 63,2% de las atenciones corresponde a hombres y un 37,09% a mujeres. Lo cierto es que, hoy, gran parte de las empresas no realiza seguimiento sistemático de la salud de sus trabajadores, lo que limita la capacidad de anticiparse. “El ausentismo no es solo un tema de gestión, es un reflejo del estado de salud de los equipos. Cuando no hay prevención, las condiciones avanzan y terminan impactando directamente en la operación”, finaliza Carolina Guajardo, CEO de GoMind. Fuente: Publimetro
Una nueva etapa de la Ley de 40 horas en Chile entrará en vigencia el próximo 26 de abril, reduciendo la jornada laboral ordinaria de 44 a 42 horas semanales. Este cambio forma parte de una implementación gradual que busca alcanzar las 40 horas semanales para el año 2028. La reducción de dos horas semanales no es solo un ajuste administrativo, sino que implica una reorganización efectiva de la jornada laboral dentro de los límites establecidos por la ley. Según Pedro Peña, abogado y socio fundador del estudio SoyTrabajador , La reducción a 42 horas no es una recomendación ni una medida optativa. Es una obligación legal que debe cumplirse desde el 26 de abril, y que además debe implementarse correctamente. Es importante destacar que la normativa establece que la reducción de horas no puede implicar una disminución en las remuneraciones, lo que obliga a las empresas a mantener los sueldos a pesar de trabajar menos horas. Uno de los desafíos principales estará en la redistribución de estas horas, la cual debe ser acordada entre empleadores y trabajadores y quedar registrada por escrito. En caso de desacuerdo, la Dirección del Trabajo ha establecido criterios claros, como por ejemplo, en jornadas de 5 días, la reducción debe aplicarse distribuyendo una hora menos en diferentes días de la semana. Además, cualquier modificación debe formalizarse mediante anexos de contrato u otros instrumentos para evitar problemas en fiscalizaciones y posibles reclamaciones laborales. Según Peña, Cuando estos cambios no se dejan por escrito, aumenta el riesgo de multas y también de conflictos laborales posteriores, por ejemplo, en materia de horas extraordinarias o cumplimiento de jornada. Las infracciones a esta normativa pueden ser sancionadas por la Dirección del Trabajo con multas que van desde 3 a 60 UTM por trabajador, dependiendo del tamaño de la empresa y la gravedad del incumplimiento. En sectores con sistemas de turnos como minería, salud o comercio, donde se permiten mecanismos especiales para la distribución de jornadas, es fundamental planificar adecuadamente para evitar sanciones. En palabras finales, Peña destaca que En estos casos, la planificación es clave. La reducción también aplica, pero debe hacerse respetando las reglas vigentes, porque una mala implementación puede derivar en sanciones. Fuente: Publimetro
La Dirección del Trabajo informó que 76 trabajadores del comercio fueron enviados de regreso a sus hogares este 25 de diciembre, luego de comprobarse que estaban de turno a pesar de que les correspondía descansar durante la jornada navideña. Hasta las 16:00 horas de este jueves se habían realizado 183 fiscalizaciones, según el balance entregado por la institución. De las inspecciones realizadas, se cursaron 49 multas y en 46 casos se suspendió la jornada laboral de los trabajadores afectados, sumando un total de poco más de $43 millones en sanciones. La DT detalló que las regiones con más trabajadores suspendidos fueron la Metropolitana (22), Tarapacá (14) y Valparaíso (9). En el marco del feriado irrenunciable del jueves 25 de diciembre, se fiscalizó en todo el país el respeto al derecho a descanso y también el derecho al descanso alternado cada dos años de las trabajadoras y trabajadores del comercio que deben laborar en este tipo de feriados. La institución llevó a cabo fiscalizaciones en recorridos aleatorios por sectores comerciales y respondió a denuncias realizadas en el sitio web y en el Centro de Atención Telefónica institucional, que recibió 16 denuncias. Fuente: CNN Chile País
¿Te sientes agotado, sin energía y funcionando en “modo automático” cuando estás el trabajo? Este sensación no solo es tuya. Según el estudio Burnout 2025 de Laborum, 9 de cada 10 chilenos afirma sufrir el síndrome de Burnout o del “trabajador quemado”, lo que se traduce en un cuadro de estrés y cansancio extremo ligado al entorno laboral. La cita se mantiene similar al año pasado, sin embargo un 84% de los encuestados reconoce sentirme más agotado que en 2024. Aunque se registra una leve mejora en las áreas de recursos humanos, con un 80% que declara sentirse agotado, frente al 90% del año anterior, el panorama laboral continúa siendo preocupante. “El porcentaje de talentos que experimentan Burnout en Chile se mantiene alto: un 89% de las personas trabajadoras afirma estar afectada, lo que posiciona al país como el segundo con mayor incidencia en la región”, advirtió el director de Laborum en Jobint, Diego Tala. A su juicio, pese a ciertos avances, el Burnout “sigue siendo un desafío para las organizaciones”. A nivel regional, Argentina lidera con un 92% de trabajadores afectados, seguida de Chile (89%), mientras que Panamá, Perú y Ecuador se mantienen bajo el 80%. Las causas detrás del agotamiento Entre las principales razones del síndrome destacan la falta de claridad en el rol laboral y el mal trato de los superiores (ambas con 22%), seguidas por la sobrecarga de trabajo y la presión constante (15%). Otros factores incluyen sentirse incompetente, la falta de identificación con los valores de la empresa o no contar con tiempo suficiente para cumplir las tareas. Ante este escenario, más de la mitad de los trabajadores (54%) planea cambiar de trabajo como estrategia para reducir el agotamiento. Un 12% busca incorporar actividades de relajación, un 5% pretende establecer rutinas para manejar el cansancio y un 4% priorizará pasar más tiempo con sus seres queridos. Sin embargo, desde las empresas, la respuesta sigue siendo insuficiente. Solo el 52% de los especialistas en recursos humanos reconoce haber recibido reportes de Burnout y el 78% admite no tomar acciones concretas. Aún más preocupante: el 86% señala que sus organizaciones no cuentan con estrategias para prevenir o reducir esta situación. El estudio realizado en 2024 reveló que, en cuanto a las experiencias cotidianas vinculadas al trabajo, el panorama refleja un alto desgaste. El 71% de los trabajadores reconoce haberse sentido desmotivado, mientras que un 70% declara vivir con estrés constante. Además, c uatro de cada diez reportan agotamiento laboral, un 36% afirma sentirse bajo presión permanente y un 34% declara haber visto reducido su rendimiento o productividad. Otro 34% admite que no logra desconectarse del trabajo, incluso fuera del horario laboral. El agotamiento laboral se consolida como un problema estructural Chile se posiciona como el segundo país de la región con mayor prevalencia de burnout laboral, solo superado por Argentina. Que casi 9 de cada 10 trabajadores declaran sentirse afectados revela que el fenómeno dejó de ser un problema individual para transformarse en uno estructural del mundo laboral chileno. Aunque las empresas comienzan a reconocer el impacto del agotamiento crónico, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente: numerosos especialistas advierten que la mayoría de las organizaciones aún carece de políticas o estrategias efectivas para prevenir y abordar el burnout.