





ADN revela por qué perros grandes viven menos
Investigación descubre diferencias moleculares que explican el envejecimiento acelerado y menor esperanza de vida en razas caninas grandes.
15 de octubre de 2026
Un estudio científico realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos ha arrojado nuevas luces sobre la razón por la cual los perros de razas grandes suelen tener una esperanza de vida menor que los de razas pequeñas. Según el análisis del ADN de 864 perros, ciertos cambios relacionados con el envejecimiento ocurren más rápidamente en los animales de mayor tamaño.
Publicado en la revista científica Science, el estudio apunta a un mecanismo conocido como pérdida de metilación del ADN, el cual podría favorecer la actividad de elementos genéticos y contribuir al deterioro celular asociado con la edad. Conforme los perros envejecen, pierden progresivamente ciertas marcas químicas que regulan la actividad del ADN, lo que puede llevar a problemas como inestabilidad genética y enfermedades asociadas con la edad, incluido el cáncer.
En particular, se observó que los elementos genéticos LINE1, conocidos como "genes saltarines", presentan una disminución en la metilación conforme los perros envejecen. Este proceso ocurre a una velocidad aproximadamente un 35% mayor en las razas gigantes en comparación con las razas pequeñas, lo que podría explicar la relación entre el tamaño corporal y la menor esperanza de vida.
Además, se identificaron variaciones entre machos y hembras, siendo que los elementos LINE1 del cromosoma X presentaron mayores niveles de metilación en los machos. Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para investigar las diferencias biológicas asociadas con el envejecimiento tanto en perros como posiblemente en humanos.
Los resultados obtenidos podrían contribuir al estudio de la longevidad humana, ya que los perros comparten numerosos factores ambientales con las personas y reciben atención veterinaria a lo largo de su vida. Aunque se requiere más investigación para comprender completamente las implicaciones de estos cambios moleculares, este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre cómo el tamaño corporal puede influir en el proceso de envejecimiento y la esperanza de vida tanto en perros como potencialmente en seres humanos.
Fuente: Publimetro





























