Estados Unidos ha tomado una decisión que afecta directamente a las exportaciones chilenas al imponer un arancel del 12,5%. Sin embargo, esta medida esconde un trasfondo diplomático desconocido hasta ahora. En el marco de una investigación por trabajo forzoso impulsada por la administración de Donald Trump, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso a Chile la suscripción de un Agreement on Reciprocal Trade (ART). Este acuerdo bilateral habría permitido a las exportaciones chilenas acceder a un arancel general del 10%, estableciendo esta cifra como un mínimo permanente para el comercio entre ambas naciones. Aceptar esta condición implicaba sepultar el arancel cero consagrado en el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2004. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), liderada por Paula Estévez, determinó que esta alternativa era incompatible con el pacto comercial y con el derecho internacional, fundamentos clave de la política exterior chilena. Tras evaluar la propuesta, la Subrei convocó a los principales gremios exportadores del país para definir una estrategia conjunta. Hubo consenso en rechazar la sobretasa del 10%, ya que esto habría significado poner en riesgo el TLC actual. El equipo negociador chileno, respaldado por el canciller Francisco Pérez Mackenna y el Presidente José Antonio Kast, rechazó la viabilidad del ART. Mientras otros países como Argentina, El Salvador y Taiwán optaron por suscribir este tipo de acuerdos tarifarios, Chile prefirió mantener conversaciones técnicas para negociar producto por producto y lograr exclusiones específicas más favorables. A pesar de los esfuerzos técnicos liderados por Estévez y el diálogo directo con Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, Washington decidió finalmente aplicar un arancel del 12,5%. Esta medida se basó en la falta de normativa interna en Chile que prohíba de manera integral la importación de mercancías elaboradas con trabajo forzoso. A pesar de esta situación, la diplomacia chilena mantiene abierta la posibilidad de retomar las conversaciones en el futuro, siempre respetando los tratados suscritos. Fuente: ADN Radio Nacional
El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, confirmó que las negociaciones por el alza de aranceles continúan en desarrollo y sostuvo que todavía existe espacio para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, advirtió que las declaraciones de ministros chilenos “ajenos a las conversaciones” podrían perjudicar el avance de las tratativas. El diplomático destacó el trabajo de la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, quien encabeza las gestiones por parte de Chile. “Tienen una negociadora muy buena. Ella sabe lo que está haciendo. Hay mucha confianza en ella”, afirmó, antes de llamar a las autoridades a permitir que el proceso siga su curso. Judd calificó como decepcionantes las intervenciones de ministros que han cuestionado públicamente los fundamentos utilizados por Washington para aplicar los gravámenes. “Cuando los ministros dicen cosas y no tienen nada que ver con este proceso, por supuesto que lo hace más difícil”, señaló. El embajador también respondió a las críticas relacionadas con un eventual incumplimiento del Tratado de Libre Comercio entre ambos países. “Lo que pediría es que ese ministro haya leído realmente el tratado de libre comercio”, sostuvo. Según explicó, el acuerdo contempla disposiciones que permitirían aplicar aranceles cuando determinados compromisos no son respetados. Uno de los puntos planteados por Estados Unidos se relaciona con productos elaborados mediante trabajo forzado. Judd aclaró que Washington no acusa que estas prácticas ocurran dentro de Chile, sino que cuestiona el ingreso de mercancías fabricadas bajo esas condiciones en otros países. “Hablamos de productos que se importan a Chile y que son producidos mediante trabajo forzado fuera de Chile”, precisó. Consultado sobre si la preocupación apunta específicamente a China, el representante estadounidense lo descartó. “No hemos mencionado ningún país. Esto no tiene que ver con un país específico”, indicó. Finalmente, reiteró que las negociaciones permanecen abiertas y pidió evitar intervenciones que puedan tensionar el diálogo: “Déjenla hacer su trabajo”, dijo respecto de Estévez. Fuente: ADN Radio Nacional
Estados Unidos ha tomado una decisión que afecta directamente a las exportaciones chilenas al imponer un arancel del 12,5%. Sin embargo, esta medida esconde un trasfondo diplomático desconocido hasta ahora. En el marco de una investigación por trabajo forzoso impulsada por la administración de Donald Trump, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) propuso a Chile la suscripción de un Agreement on Reciprocal Trade (ART). Este acuerdo bilateral habría permitido a las exportaciones chilenas acceder a un arancel general del 10%, estableciendo esta cifra como un mínimo permanente para el comercio entre ambas naciones. Aceptar esta condición implicaba sepultar el arancel cero consagrado en el Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente desde 2004. La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), liderada por Paula Estévez, determinó que esta alternativa era incompatible con el pacto comercial y con el derecho internacional, fundamentos clave de la política exterior chilena. Tras evaluar la propuesta, la Subrei convocó a los principales gremios exportadores del país para definir una estrategia conjunta. Hubo consenso en rechazar la sobretasa del 10%, ya que esto habría significado poner en riesgo el TLC actual. El equipo negociador chileno, respaldado por el canciller Francisco Pérez Mackenna y el Presidente José Antonio Kast, rechazó la viabilidad del ART. Mientras otros países como Argentina, El Salvador y Taiwán optaron por suscribir este tipo de acuerdos tarifarios, Chile prefirió mantener conversaciones técnicas para negociar producto por producto y lograr exclusiones específicas más favorables. A pesar de los esfuerzos técnicos liderados por Estévez y el diálogo directo con Jamieson Greer, representante comercial estadounidense, Washington decidió finalmente aplicar un arancel del 12,5%. Esta medida se basó en la falta de normativa interna en Chile que prohíba de manera integral la importación de mercancías elaboradas con trabajo forzoso. A pesar de esta situación, la diplomacia chilena mantiene abierta la posibilidad de retomar las conversaciones en el futuro, siempre respetando los tratados suscritos. Fuente: ADN Radio Nacional
El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, confirmó que las negociaciones por el alza de aranceles continúan en desarrollo y sostuvo que todavía existe espacio para alcanzar un acuerdo. Sin embargo, advirtió que las declaraciones de ministros chilenos “ajenos a las conversaciones” podrían perjudicar el avance de las tratativas. El diplomático destacó el trabajo de la subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Paula Estévez, quien encabeza las gestiones por parte de Chile. “Tienen una negociadora muy buena. Ella sabe lo que está haciendo. Hay mucha confianza en ella”, afirmó, antes de llamar a las autoridades a permitir que el proceso siga su curso. Judd calificó como decepcionantes las intervenciones de ministros que han cuestionado públicamente los fundamentos utilizados por Washington para aplicar los gravámenes. “Cuando los ministros dicen cosas y no tienen nada que ver con este proceso, por supuesto que lo hace más difícil”, señaló. El embajador también respondió a las críticas relacionadas con un eventual incumplimiento del Tratado de Libre Comercio entre ambos países. “Lo que pediría es que ese ministro haya leído realmente el tratado de libre comercio”, sostuvo. Según explicó, el acuerdo contempla disposiciones que permitirían aplicar aranceles cuando determinados compromisos no son respetados. Uno de los puntos planteados por Estados Unidos se relaciona con productos elaborados mediante trabajo forzado. Judd aclaró que Washington no acusa que estas prácticas ocurran dentro de Chile, sino que cuestiona el ingreso de mercancías fabricadas bajo esas condiciones en otros países. “Hablamos de productos que se importan a Chile y que son producidos mediante trabajo forzado fuera de Chile”, precisó. Consultado sobre si la preocupación apunta específicamente a China, el representante estadounidense lo descartó. “No hemos mencionado ningún país. Esto no tiene que ver con un país específico”, indicó. Finalmente, reiteró que las negociaciones permanecen abiertas y pidió evitar intervenciones que puedan tensionar el diálogo: “Déjenla hacer su trabajo”, dijo respecto de Estévez. Fuente: ADN Radio Nacional