La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una nueva generación de conectividad inalámbrica fue presentada en la Mobile World Congress 2026, en Barcelona (España): la red 6G. Se trata de una tecnología que actualmente está en fase experimental y cuya llegada para usuarios normales se proyecta para después de 2030. No obstante, el desarrollo implica también un cambio en los dispositivos. Hoy no existen equipos en el mercado con capacidad de 6G, por lo que su implementación requerirá una actualización tecnológica. Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la principal diferencia con la generación anterior está en la velocidad. Un salto generacional Según indica el experto, la tecnología 5G puede conectar dispositivos a una velocidad de hasta 10 gigas (GB), mientras que la 6G podría alcanzar hasta 100 GB. Ese aumento, implica “ una mayor instantaneidad en la velocidad de conexión y menor latencia ”, es decir, una reducción en la intermitencia entre el envío y la recepción de información. Además, la 6G incorpora un modelo integrado de inteligencia artificial para manejar la saturación de la red en contextos de alta demanda, explica el académico Uandes. De este modo, “cuando la 5G se satura en los estadios o en la Quinta Vergara (…) el sistema es capaz de generar una conectividad y priorizar cierta cantidad de datos ”. Finalmente, Reid subraya que esta tecnología abarca un proceso gradual que comenzaría en 2027 o 2028 : “Esto va a seguir creciendo hacia adelante, y vamos a tener mucha mejor capacidad de comunicación inalámbrica, y esto en los próximos años lo vamos a ir viendo cada vez más cerca ”.
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una nueva generación de conectividad inalámbrica fue presentada en la Mobile World Congress 2026, en Barcelona (España): la red 6G. Se trata de una tecnología que actualmente está en fase experimental y cuya llegada para usuarios normales se proyecta para después de 2030. No obstante, el desarrollo implica también un cambio en los dispositivos. Hoy no existen equipos en el mercado con capacidad de 6G, por lo que su implementación requerirá una actualización tecnológica. Alejandro Reid, doctor en Comunicación y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Uandes), explica que la principal diferencia con la generación anterior está en la velocidad. Un salto generacional Según indica el experto, la tecnología 5G puede conectar dispositivos a una velocidad de hasta 10 gigas (GB), mientras que la 6G podría alcanzar hasta 100 GB. Ese aumento, implica “ una mayor instantaneidad en la velocidad de conexión y menor latencia ”, es decir, una reducción en la intermitencia entre el envío y la recepción de información. Además, la 6G incorpora un modelo integrado de inteligencia artificial para manejar la saturación de la red en contextos de alta demanda, explica el académico Uandes. De este modo, “cuando la 5G se satura en los estadios o en la Quinta Vergara (…) el sistema es capaz de generar una conectividad y priorizar cierta cantidad de datos ”. Finalmente, Reid subraya que esta tecnología abarca un proceso gradual que comenzaría en 2027 o 2028 : “Esto va a seguir creciendo hacia adelante, y vamos a tener mucha mejor capacidad de comunicación inalámbrica, y esto en los próximos años lo vamos a ir viendo cada vez más cerca ”.