La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.
La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una imagen del instrumento MODIS a bordo del satélite Terra de la NASA capturó el 18 de enero la densa emanación de humo desde múltiples incendios forestales en el centro-sur de Chile. La fotografía captada por el satélite Terra muestra las columnas de humo de decenas de focos activos en las regiones de Biobío y Ñuble a mediados de enero. La fotografía satelital evidencia la magnitud de la emergencia que afecta a las regiones de Biobío y Ñuble. Según la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), la serie de incendios ha consumido más de 30.000 hectáreas. Los siniestros, avivados por temperaturas superiores a 38°C y fuertes vientos, provocaron la evacuación de 50.000 personas y destruyeron más de 300 viviendas, según un informe de la ONU. Las llamas carbonizaron barrios completos en la localidad de Concepción. Frente a la catástrofe, el gobierno chileno declaró estado de catástrofe en ambas regiones para movilizar recursos. Condiciones climáticas similares de calor y sequía afectan a otras zonas del Cono Sur, donde bomberos en Argentina combaten incendios en el Parque Nacional Los Alerces. Fuente: CNN Chile País
La agencia espacial estadounidense (NASA) reveló el martes 2 de diciembre que halló aminoácidos y precursores del ácido ribonucleico (ARN) en el asteroide Bennu, el cual brinda nuevas pistas para los científicos sobre la formación del sistema solar y los orígenes de la vida. La muestra, traída a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA, contenía ribosa (un componente del ARN) y glucosa (fuente de energía para organismos vivos), en una sustancia parecida a la “goma” nunca antes vista en rocas espaciales, mezclada con una gran cantidad de polvo de estrellas que han explotado (algunas de ellas supernovas), según los descubrimientos publicados este martes en la revista Nature Geoscience. Los científicos explicaron que aunque estas moléculas orgánicas, incluidos aminoácidos y nucleobases, no constituyen evidencia de vida por sí solas, su presencia en el asteroide demuestra que sus componentes esenciales están ampliamente distribuidos por todo el sistema solar. ¿Cuáles son los componentes químicos que forman la vida humana? “ Los cinco componentes utilizados para construir ADN y ARN ya se han encontrado en las muestras de Bennu traídas a la Tierra. El nuevo descubrimiento de la ribosa (uno de los azúcares encontrados) significa que todos los elementos para formar la molécula de ARN están presentes en el asteroide”, afirmó Yoshihiro Furukawa, el científico que lideró la investigación. Los investigadores consideraron que la presencia de ribosa y la ausencia de desoxirribosa (elemento clave en el ADN), respaldaría la hipótesis del ‘mundo del ARN’, según la cual las primeras formas de vida dependerían del ARN y no del ADN como molécula principal para almacenar información e impulsar las reacciones químicas necesarias para la supervivencia. “Estos hallazgo son una prueba sólida de que los ingredientes químicos cruciales para la vida estaban disponibles de manera extensa en asteroides por todo nuestro sistema solar”, indicó la NASA. “ La vida actual se basa en un sistema complejo de ADN, ARN y proteínas. Sin embargo, la vida primitiva podría haber sido más simple. El ARN es el principal candidato para ser el primer biopolímero funcional, ya que puede almacenar información genética y catalizar numerosas reacciones biológicas ”, añadió Furukawa. En un artículo publicado en la revista Nature Astronomy , también se reveló la presencia de un material gomoso en las muestras de Bennu, nunca antes visto en rocas espaciales, algo que podría haber ayudado a preparar el terreno en la Tierra para el surgimiento de la vida. Un tercer estudio identificó grandes cantidades de polvo de supernovas, estrellas que explotaron mucho antes de que existiera nuestro sistema solar. El asteroide contiene seis veces más de este material que cualquier otra muestra, lo que significa que Bennu se formó en una región rica en restos de estrellas antiguas.
La misión Artemis II despegó rumbo a la Luna acompañada de una tecnología que promete cambiar para siempre la forma en que se explora el cosmos. Se trata del sistema de Comunicaciones Ópticas Orion Artemis II (O2O), una plataforma desarrollada por el Laboratorio Lincoln del MIT en colaboración con el Centro Goddard de la NASA. Este sistema permite, por primera vez en una misión tripulada, el uso de comunicaciones láser (lasercom) para enviar volúmenes masivos de información hacia la Tierra. A diferencia de las misiones Apolo, que dependían exclusivamente de ondas de radio, Artemis II utiliza luz infrarroja para transportar datos. Esta transición es fundamental: mientras que el espectro de radiofrecuencia (RF) está cada vez más saturado y limitado en su ancho de banda, el láser ofrece una autopista de datos mucho más amplia, permitiendo que la tripulación transmita video en vivo y en alta resolución desde las proximidades de la Luna. «Podrán comunicarse a través de videoconferencias para coordinar actividades, hablar con médicos o transmitir en directo sus viajes, inspirando a una nueva generación», destacó Jade Wang, subdirectora del Grupo de Comunicaciones Ópticas y Cuánticas. El funcionamiento de estas comunicaciones recae en un dispositivo compacto denominado MAScOT (Terminal Óptico Modular, Ágil y Escalable). Este terminal, del tamaño aproximado de un gato, es el encargado de gestionar el envío y recepción de los haces de luz entre la nave Orion y la Tierra. MAScOT: El corazón tecnológico del enlace láser MAScOT se divide en dos componentes: El Gimbal (caja superior): Un soporte pivotante de dos ejes que sostiene un telescopio de 10 centímetros. Su función es apuntar con extrema precisión hacia los receptores terrestres, compensando el movimiento de la nave para mantener el haz láser alineado. Óptica de procesamiento posterior (caja inferior): Ubicada debajo del gimbal, contiene lentes de enfoque, sensores de seguimiento y espejos de dirección rápida que aseguran que la señal no se pierda durante la transmisión. Esta arquitectura ya demostró su eficacia en pruebas previas en la Estación Espacial Internacional (ISS), donde el sistema alcanzó velocidades de descarga de 1,2 Gbps. Para ponerlo en perspectiva, esta velocidad permitiría descargar archivos científicos en cuestión de horas, una tarea que con los sistemas de radio tradicionales solía demorar meses tras el regreso de la cápsula. Una red terrestre global con presencia en el hemisferio sur Para que el sistema O2O funcione, la NASA desplegó una red de estaciones terrestres especializadas capaces de captar estos haces de luz infrarroja. El equipo de operaciones del Laboratorio Lincoln supervisa la misión de 10 días desde estaciones en Houston (Texas), White Sands (Nuevo México) y una estación experimental ubicada en Australia. La inclusión de la estación en Australia es clave, ya que permite una cobertura óptima desde el hemisferio sur, asegurando que la nave Orion mantenga el contacto sin importar su posición orbital respecto a la rotación terrestre. En estas bases, los ingenieros han realizado simulaciones mensuales para garantizar que la transición entre estaciones sea transparente y que la comunicación con los astronautas sea fluida. Fuente: www.cooperativaciencia.
La NASA iniciará formalmente la cuenta regresiva para el lanzamiento de la misión Artemis II este lunes a las 19:00 GMT (15:00 horas local de Florida). Tras superar una serie de revisiones técnicas y retrasos previos, los especialistas confirmaron que todo el sistema de lanzamiento se encuentra en óptimas condiciones para el despegue programado para este miércoles 1 de abril a las 18:24 hora local desde el Centro Espacial Kennedy. Lori Glaze, administradora asociada de la Misión de Desarrollo de Exploración de Sistemas de la NASA, aseguró que las operaciones han transcurrido sin contratiempos tras la última revisión de preparación de vuelo. «Nos estamos acercando mucho y estamos listos «, afirmó la funcionaria, destacando que el proceso de preparación actual ha sido uno de los más «limpios» en la historia reciente de la agencia. A pesar del optimismo técnico, la principal variable que mantiene en alerta a los ingenieros es el clima en Cabo Cañaveral. Actualmente, existe un 80% de probabilidad de condiciones meteorológicas favorables, aunque persisten preocupaciones menores sobre la formación de nubes y vientos en altura que podrían interferir con la trayectoria del cohete. Un desafío técnico bajo la mirada del clima en Florida El comandante de la misión, el astronauta Reid Wiseman, se mostró relajado pero cauteloso ante los posibles escenarios. «Estamos listos para salir, pero ni por un segundo tenemos la expectativa de que vamos a ir en el primer intento», matizó Wiseman, recordando que el vehículo ya tuvo que regresar al edificio de ensamblaje en febrero pasado por ajustes técnicos. «Si tenemos que intentarlo unas pocas veces más, estamos 100% preparados para ello», añadió. La misión Artemis II tendrá una duración de 10 días y utilizará el cohete Space Launch System (SLS) junto a la cápsula Orion. Durante el trayecto, los astronautas evaluarán los sistemas de soporte vital y realizarán maniobras que servirán de base para las futuras misiones de descenso en la superficie lunar. Una tripulación diversa con la mira puesta en Marte La tripulación está integrada por la especialista de misión Christina Koch, quien será la primera mujer en una misión lunar; el piloto Victor Glover, el primer hombre de raza negra en este tipo de expediciones; y el astronauta Jeremy Hansen, el primer canadiense en dejar la órbita terrestre. Para Koch, esta misión es un « peldaño hacia Marte» y una oportunidad única para buscar respuestas sobre el origen de la vida en el sistema solar. «Responder a la pregunta de si estamos solos comienza en la Luna», señaló la astronauta desde la cuarentena preventiva. Por su parte, el canadiense Jeremy Hansen destacó que uno de los momentos más esperados será la observación de un eclipse solar desde su posición privilegiada en el espacio. Este vuelo es la continuación del éxito de Artemis I (no tripulado) en 2022 y el paso previo al objetivo de 2028: volver a pisar suelo lunar. El programa Artemis busca establecer una presencia humana permanente en el satélite y construir la estación orbital Gateway, que servirá como puerto de enlace para la futura exploración del planeta rojo. Fuente: www.cooperativa
La NASA anunció el martes su ambicioso plan de 20.000 millones de dólares para acelerar el regreso a la Luna en 2028, realizar alunizajes tripulados cada seis meses y construir un base lunar permanente en los próximos siete años. El administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, anunció una estrategia de despliegue lunar por fases que será la más ambiciosa de la historia desde el programa Apollo (1961-1972) y que contará con el aporte de empresas privadas como SpaceX o Blue Origin y de otras agencias espaciales internacionales. La nueva estrategia se enfocará en que Estados Unidos pueda tener una presencia permanente en la superficie de la Luna y que en la tercera fase del proyecto la base tenga tres hábitats y obtenga recursos propios del mismo satélite terrestre. El objetivo más inmediato es que Estados Unidos pueda volver a poner el pie en la Luna en 2028 y una vez completados los objetivos del programa Artemis, la NASA pueda realizar alunizajes tripulados cada seis meses. La NASA quiere asentarse en la Luna en el futuro cercano El programa, detallado en una rueda de prensa desde Washington, contempla enviar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna en más de medio siglo y desplegar los elementos iniciales de una presencia permanente antes de 2030. La fecha objetivo de 2028 se enmarca en una revisión del programa Artemis que aumenta la cadencia de misiones tripuladas. Antes de ese hito, la NASA se prepara para el vuelo Artemis II, la primera misión tripulada del programa, que enviará a cuatro astronautas en una trayectoria alrededor de la Luna y cuyo despegue desde Florida está fijado para abril de este año. En este contexto, la agencia confirmó que el desarrollo de la estación orbital lunar Gateway, que se venía planeando desde hace ya varios años, quedará “en pausa”, con prioridad para la infraestructura de superficie y los sistemas de transporte, aunque sin descartar retomar el proyecto más adelante. “No debería sorprender a nadie que estemos pausando Gateway en su forma actual para enfocarnos en la infraestructura que apoya operaciones sostenidas en la superficie de la Luna”, dijo Isaacman. Fuente: www.biobiochile.cl
Una imagen del instrumento MODIS a bordo del satélite Terra de la NASA capturó el 18 de enero la densa emanación de humo desde múltiples incendios forestales en el centro-sur de Chile. La fotografía captada por el satélite Terra muestra las columnas de humo de decenas de focos activos en las regiones de Biobío y Ñuble a mediados de enero. La fotografía satelital evidencia la magnitud de la emergencia que afecta a las regiones de Biobío y Ñuble. Según la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), la serie de incendios ha consumido más de 30.000 hectáreas. Los siniestros, avivados por temperaturas superiores a 38°C y fuertes vientos, provocaron la evacuación de 50.000 personas y destruyeron más de 300 viviendas, según un informe de la ONU. Las llamas carbonizaron barrios completos en la localidad de Concepción. Frente a la catástrofe, el gobierno chileno declaró estado de catástrofe en ambas regiones para movilizar recursos. Condiciones climáticas similares de calor y sequía afectan a otras zonas del Cono Sur, donde bomberos en Argentina combaten incendios en el Parque Nacional Los Alerces. Fuente: CNN Chile País
La agencia espacial estadounidense (NASA) reveló el martes 2 de diciembre que halló aminoácidos y precursores del ácido ribonucleico (ARN) en el asteroide Bennu, el cual brinda nuevas pistas para los científicos sobre la formación del sistema solar y los orígenes de la vida. La muestra, traída a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA, contenía ribosa (un componente del ARN) y glucosa (fuente de energía para organismos vivos), en una sustancia parecida a la “goma” nunca antes vista en rocas espaciales, mezclada con una gran cantidad de polvo de estrellas que han explotado (algunas de ellas supernovas), según los descubrimientos publicados este martes en la revista Nature Geoscience. Los científicos explicaron que aunque estas moléculas orgánicas, incluidos aminoácidos y nucleobases, no constituyen evidencia de vida por sí solas, su presencia en el asteroide demuestra que sus componentes esenciales están ampliamente distribuidos por todo el sistema solar. ¿Cuáles son los componentes químicos que forman la vida humana? “ Los cinco componentes utilizados para construir ADN y ARN ya se han encontrado en las muestras de Bennu traídas a la Tierra. El nuevo descubrimiento de la ribosa (uno de los azúcares encontrados) significa que todos los elementos para formar la molécula de ARN están presentes en el asteroide”, afirmó Yoshihiro Furukawa, el científico que lideró la investigación. Los investigadores consideraron que la presencia de ribosa y la ausencia de desoxirribosa (elemento clave en el ADN), respaldaría la hipótesis del ‘mundo del ARN’, según la cual las primeras formas de vida dependerían del ARN y no del ADN como molécula principal para almacenar información e impulsar las reacciones químicas necesarias para la supervivencia. “Estos hallazgo son una prueba sólida de que los ingredientes químicos cruciales para la vida estaban disponibles de manera extensa en asteroides por todo nuestro sistema solar”, indicó la NASA. “ La vida actual se basa en un sistema complejo de ADN, ARN y proteínas. Sin embargo, la vida primitiva podría haber sido más simple. El ARN es el principal candidato para ser el primer biopolímero funcional, ya que puede almacenar información genética y catalizar numerosas reacciones biológicas ”, añadió Furukawa. En un artículo publicado en la revista Nature Astronomy , también se reveló la presencia de un material gomoso en las muestras de Bennu, nunca antes visto en rocas espaciales, algo que podría haber ayudado a preparar el terreno en la Tierra para el surgimiento de la vida. Un tercer estudio identificó grandes cantidades de polvo de supernovas, estrellas que explotaron mucho antes de que existiera nuestro sistema solar. El asteroide contiene seis veces más de este material que cualquier otra muestra, lo que significa que Bennu se formó en una región rica en restos de estrellas antiguas.