Después de una jornada de trabajo, trámites y responsabilidades familiares, algunas personas llegan a la cama con la sensación de que el día todavía no termina. Los pendientes, las preocupaciones y las notificaciones del teléfono pueden prolongar ese estado de alerta. Aunque no existe una receta universal para dormir bien, hay hábitos cotidianos que pueden ayudar. Cinco ideas para probar 1. Mantenga horarios regulares. Intente acostarse y levantarse a horas similares, incluidos los fines de semana, en la medida que su rutina lo permita. 2. Baje el ritmo antes de acostarse. Reserve un momento para leer, escuchar música tranquila o realizar otra actividad relajante. 3. Reduzca la luz y las pantallas. Atenúe la iluminación y limite las actividades que lo mantienen pendiente de mensajes, noticias o trabajo. 4. Revise el consumo de cafeína. El café, el mate, algunas bebidas cola y las bebidas energéticas pueden dificultar el sueño, especialmente si se consumen durante la tarde o la noche. 5. Prepare un ambiente adecuado. Procure que la habitación sea cómoda, oscura y silenciosa. Si es posible, reserve la cama principalmente para dormir y descansar. ¿Qué pasa si las dificultades continúan? Despertarse ocasionalmente durante la noche no significa necesariamente que exista un problema de salud. Sin embargo, si las dificultades para dormir son persistentes, afectan sus actividades diarias o se acompañan de ronquidos intensos y pausas respiratorias, es recomendable consultar a un profesional de salud. No se automedique ni utilice somníferos por cuenta propia. Puede revisar recomendaciones adicionales en UC CHRISTUS: consejos para mejorar el descanso y en los materiales de Salud Responde. Dormir mejor no siempre comienza con un gran cambio. A veces, el primer paso es establecer una rutina sencilla y repetirla cada noche.
El próximo sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, la mayor parte de Chile continental deberá adelantar sus relojes en 60 minutos para dar inicio al horario de verano (huso UTC-3), con excepción de las regiones de Aysén y Magallanes, que conservarán su régimen actual. Aunque la medida brindará tardes con mayor iluminación natural, implicará mañanas más oscuras, un factor determinante para el funcionamiento biológico del cuerpo humano. Desde la cronobiología, la falta de luz en las primeras horas de la jornada representa un desafío para el reloj circadiano, mecanismo interno encargado de coordinar los ciclos de vigilia y sueño, los niveles de alerta, la secreción de hormonas y el metabolismo general. Efectos inmediatos en el organismo y el descanso La transición artificial de horario suele generar desajustes durante los días posteriores. Debido a que las personas deben iniciar su jornada cuando el cuerpo aún se encuentra preparado para el reposo, es frecuente experimentar somnolencia diurna, fatiga, dificultades para conciliar el sueño y una disminución temporal del rendimiento físico y cognitivo. Asimismo, la literatura médica internacional ha registrado vínculos entre el inicio del horario de verano y un incremento transitorio en episodios cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y siniestros de tránsito. Al respecto, Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), explicó que nuestro organismo no se ajusta automáticamente porque movamos las manecillas del reloj. Al adelantar una hora nuestras actividades, especialmente cuando todavía hay poca luz en las mañanas, estamos obligando al cuerpo a funcionar en un momento en que biológicamente aún está programado para seguir durmiendo. Esa desincronización puede afectar el sueño, el estado de alerta y nuestro desempeño durante el día, advirtió el experto. Frente a las alteraciones recurrentes, el debate científico internacional plantea la necesidad de terminar con los cambios estacionales de hora y fijar de manera definitiva un horario estándar (equivalente al de invierno) . Recomendaciones para enfrentar el ajuste de septiembre Mientras se mantenga vigente el actual marco regulatorio, los especialistas sugieren aplicar una serie de hábitos preventivos para reducir el impacto fisiológico durante los primeros días: Mantener horarios regulares y estables de acostarse y levantarse. Evitar prolongar la vigilia de manera innecesaria durante la noche. Disminuir la exposición a pantallas y dispositivos electrónicos antes de dormir. Procurar recibir luz natural directa durante las primeras horas de la mañana. Pese a estas medidas paliativas, desde la comunidad científica reiteran que el problema de fondo reside en la política de modificación horaria periódica. Fuente: cooperativa.cl
Después de una jornada de trabajo, trámites y responsabilidades familiares, algunas personas llegan a la cama con la sensación de que el día todavía no termina. Los pendientes, las preocupaciones y las notificaciones del teléfono pueden prolongar ese estado de alerta. Aunque no existe una receta universal para dormir bien, hay hábitos cotidianos que pueden ayudar. Cinco ideas para probar 1. Mantenga horarios regulares. Intente acostarse y levantarse a horas similares, incluidos los fines de semana, en la medida que su rutina lo permita. 2. Baje el ritmo antes de acostarse. Reserve un momento para leer, escuchar música tranquila o realizar otra actividad relajante. 3. Reduzca la luz y las pantallas. Atenúe la iluminación y limite las actividades que lo mantienen pendiente de mensajes, noticias o trabajo. 4. Revise el consumo de cafeína. El café, el mate, algunas bebidas cola y las bebidas energéticas pueden dificultar el sueño, especialmente si se consumen durante la tarde o la noche. 5. Prepare un ambiente adecuado. Procure que la habitación sea cómoda, oscura y silenciosa. Si es posible, reserve la cama principalmente para dormir y descansar. ¿Qué pasa si las dificultades continúan? Despertarse ocasionalmente durante la noche no significa necesariamente que exista un problema de salud. Sin embargo, si las dificultades para dormir son persistentes, afectan sus actividades diarias o se acompañan de ronquidos intensos y pausas respiratorias, es recomendable consultar a un profesional de salud. No se automedique ni utilice somníferos por cuenta propia. Puede revisar recomendaciones adicionales en UC CHRISTUS: consejos para mejorar el descanso y en los materiales de Salud Responde. Dormir mejor no siempre comienza con un gran cambio. A veces, el primer paso es establecer una rutina sencilla y repetirla cada noche.
El próximo sábado 5 de septiembre, a las 23:59 horas, la mayor parte de Chile continental deberá adelantar sus relojes en 60 minutos para dar inicio al horario de verano (huso UTC-3), con excepción de las regiones de Aysén y Magallanes, que conservarán su régimen actual. Aunque la medida brindará tardes con mayor iluminación natural, implicará mañanas más oscuras, un factor determinante para el funcionamiento biológico del cuerpo humano. Desde la cronobiología, la falta de luz en las primeras horas de la jornada representa un desafío para el reloj circadiano, mecanismo interno encargado de coordinar los ciclos de vigilia y sueño, los niveles de alerta, la secreción de hormonas y el metabolismo general. Efectos inmediatos en el organismo y el descanso La transición artificial de horario suele generar desajustes durante los días posteriores. Debido a que las personas deben iniciar su jornada cuando el cuerpo aún se encuentra preparado para el reposo, es frecuente experimentar somnolencia diurna, fatiga, dificultades para conciliar el sueño y una disminución temporal del rendimiento físico y cognitivo. Asimismo, la literatura médica internacional ha registrado vínculos entre el inicio del horario de verano y un incremento transitorio en episodios cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y siniestros de tránsito. Al respecto, Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), explicó que nuestro organismo no se ajusta automáticamente porque movamos las manecillas del reloj. Al adelantar una hora nuestras actividades, especialmente cuando todavía hay poca luz en las mañanas, estamos obligando al cuerpo a funcionar en un momento en que biológicamente aún está programado para seguir durmiendo. Esa desincronización puede afectar el sueño, el estado de alerta y nuestro desempeño durante el día, advirtió el experto. Frente a las alteraciones recurrentes, el debate científico internacional plantea la necesidad de terminar con los cambios estacionales de hora y fijar de manera definitiva un horario estándar (equivalente al de invierno) . Recomendaciones para enfrentar el ajuste de septiembre Mientras se mantenga vigente el actual marco regulatorio, los especialistas sugieren aplicar una serie de hábitos preventivos para reducir el impacto fisiológico durante los primeros días: Mantener horarios regulares y estables de acostarse y levantarse. Evitar prolongar la vigilia de manera innecesaria durante la noche. Disminuir la exposición a pantallas y dispositivos electrónicos antes de dormir. Procurar recibir luz natural directa durante las primeras horas de la mañana. Pese a estas medidas paliativas, desde la comunidad científica reiteran que el problema de fondo reside en la política de modificación horaria periódica. Fuente: cooperativa.cl