Un sismo de magnitud 5,2 registrado durante la madrugada y otro de 5 grados durante la tarde con epicentro en Salamanca volvió a poner sobre la mesa la actividad sísmica de la Región de Coquimbo y, particularmente, la situación de una zona que desde hace años es observada con atención por especialistas: la denominada brecha sísmica ubicada entre La Serena y Caldera. De acuerdo con expertos, esta área corresponde a un segmento de la zona de subducción donde no se registra un terremoto de gran magnitud desde 1922, cuando un evento de magnitud aproximada 8,5 afectó el norte del país. Antes de ello, en 1819, se había producido otro terremoto de características similares. El concepto de brecha sísmica hace referencia precisamente a aquellos sectores donde ha transcurrido un periodo prolongado sin que ocurra un terremoto importante. En el caso de esta zona del norte de Chile, el fenómeno adquiere especial relevancia debido al proceso permanente de subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. Una brecha sísmica es una zona en la cual no ha ocurrido un terremoto durante un tiempo elevado. Por ejemplo, la placa de Nazca subduce bajo la placa Sudamericana a una tasa aproximada de 7 centímetros por año. Bajo esa lógica, considerando que el último terremoto importante registrado entre La Serena y Caldera ocurrió en 1922, el especialista plantea que podrían haberse acumulado aproximadamente 7 metros de desplazamiento en la zona. Eso significaría que hay bastante energía acumulada y que podría ocurrir un terremoto, sostuvo Hernández, aunque recalcó que este antecedente no permite establecer cuándo ocurrirá un eventual evento. Uno de los elementos que alimenta la discusión sobre esta brecha es el intervalo histórico entre los grandes terremotos registrados en el sector. Entre los eventos de 1819 y 1922 transcurrieron 103 años. Si se aplicara mecánicamente ese mismo intervalo, el siguiente terremoto habría correspondido aproximadamente a 2025. Como siempre, no existe una ciencia exacta para definir la fecha en que van a ocurrir los terremotos, porque depende de la acumulación de energía, de cómo está la placa y, de repente, esa energía se libera, señaló. Desde el Centro Sismológico Nacional, Felipe Leyton, encargado de Innovación y Transferencia Tecnológica, pone el foco en otro elemento: la ubicación de La Serena respecto de las zonas de ruptura y de la propia brecha sísmica. Para poder asignarle directamente la categoría de réplica tendríamos que ver si todavía se trata de un reacomodo de esos esfuerzos o si ya comenzamos el proceso natural de carga que viene en la sismotectónica del país, explicó. La dificultad radica en que no existen instrumentos capaces de determinar directamente el estado de los esfuerzos acumulados en profundidad. Lamentablemente, como no tenemos sensores que nos puedan hablar del estado de los esfuerzos en la zona en que se producen los eventos, es algo que es difícil saber, explicó Leyton. En ese contexto, el especialista sostiene que Chile se encuentra en una transición respecto del terremoto de Illapel de 2015, avanzando paulatinamente hacia el comportamiento habitual de acoplamiento entre las placas tectónicas. La zona norte está justo en la interfaz entre la zona norte del evento y una zona que se piensa que puede alojar un evento importante en Atacama, afirmó. Fuente: DiarioElDia Región
En medio de las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de Colombia, una señal realizada por los equipos de emergencia ha vuelto a llamar la atención: el puño cerrado levantado hacia arriba. El gesto tiene un significado concreto dentro de las operaciones de rescate: pedir silencio total. Cuando un rescatista levanta el brazo con el puño cerrado, la indicación es que las personas presentes detengan conversaciones, movimientos innecesarios y otras fuentes de ruido. El objetivo es facilitar la búsqueda de posibles sobrevivientes. En una zona donde existen estructuras colapsadas, los equipos pueden intentar detectar voces, golpes u otros sonidos provenientes de personas atrapadas bajo los escombros. La señal permite transmitir la instrucción rápidamente sin necesidad de gritar, algo especialmente importante cuando se requiere mantener el área en silencio. Aunque actualmente puede verse en distintos países durante emergencias, el gesto está especialmente vinculado con la experiencia de los rescatistas mexicanos. Sus antecedentes se remontan a las labores posteriores al terremoto de 1985 en México, cuando brigadistas y voluntarios desarrollaron distintas formas de comunicación para coordinarse en medio del ruido generado por las operaciones de emergencia. Sin embargo, fue después del terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México cuando el llamado “puño del silencio” alcanzó una gran difusión pública. Durante las labores de rescate de ese año, las imágenes de brigadistas levantando el puño cerrado se difundieron ampliamente. Medios mexicanos documentaron entonces que la señal era utilizada para ordenar el silencio y escuchar posibles señales de vida. Junto con el puño cerrado, durante las labores de rescate en México también se difundieron otras señales manuales. Entre ellas se encontraba la palma abierta, utilizada para indicar que nadie debía moverse; el dedo índice levantado, asociado con la instrucción de continuar trabajando, y ambas manos levantadas, empleadas para solicitar agua. Estas señales fueron explicadas por medios mexicanos durante las operaciones posteriores al sismo de 2017. El sistema permite coordinar a voluntarios, brigadistas y rescatistas sin aumentar el nivel de ruido en una zona de emergencia. El puño cerrado para pedir silencio es reconocible actualmente en distintos contextos de rescate, pero no debe confundirse con un código internacional oficial de búsqueda y rescate. Su difusión fuera de México se relaciona principalmente con la experiencia de sus equipos de emergencia y con la amplia cobertura que tuvieron los terremotos de 1985 y 2017. En el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el 10 de agosto, las imágenes de las operaciones de búsqueda volvieron a poner el gesto en el centro de la atención, mientras continúan las labores para localizar a personas que podrían permanecer bajo estructuras colapsadas. El epicentro fue ubicado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y el sismo afectó distintas zonas del occidente del país. Así, el puño cerrado levantado funciona como una señal directa: detener el ruido para aumentar las posibilidades de escuchar a quienes todavía podrían necesitar ayuda bajo los escombros. Fuente: Publimetro
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció oficialmente este martes que su administración ha solicitado ayuda humanitaria y técnica urgente a naciones con experiencia en catástrofes telúricas como Chile, Japón y Perú. Esta solicitud se realiza tras el violento doble terremoto del 24 de junio, que ha desencadenado una de las peores crisis humanitarias recientes en Sudamérica. El balance oficial de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 incluye al menos 3.535 personas fallecidas, más de 16.740 heridos y 17.854 ciudadanos damnificados. Delcy Rodríguez reconoció las deficiencias en la infraestructura local y destacó la importancia del apoyo de los gobiernos del Pacífico para evaluar los daños en edificaciones comerciales y residenciales. La mandataria interina resalta la necesidad de reformar los procesos de edificación en Venezuela debido a las fallas geológicas activas del país. La urgencia gubernamental radica en evaluar rápidamente los complejos habitacionales afectados por los sismos en el sector norte. Paralelamente, se han desplegado ingenieros civiles y arquitectos estatales en Caracas, La Guaira y Miranda para inspeccionar las zonas dañadas y prevenir colapsos secundarios. Delcy Rodríguez hace un llamado a la unidad interna para llevar a cabo los proyectos de reconstrucción estructural. Ante la complejidad logística para proporcionar soluciones habitacionales a las familias afectadas, se mantienen mesas de trabajo con organismos técnicos internacionales y agencias de financiamiento global para implementar viviendas modulares de emergencia. A pesar de los anuncios sobre la entrega de viviendas e incentivos económicos, la magnitud de la destrucción mantiene en alerta a los expertos internacionales. El éxito del plan habitacional dependerá del apoyo técnico captado desde Chile y Japón, referentes mundiales en resiliencia urbana e ingeniería sismorresistente. En sus declaraciones, Delcy Rodríguez enfatizó que Venezuela es un país sísmico y lo seguirá siendo, subrayando la importancia de atender los procesos constructivos con habilitación técnica para evitar futuros riesgos para las familias. Fuente: Publimetro
La labor humanitaria de los Topos de Chile en las áreas golpeadas por los terremotos en Venezuela se ha visto obstaculizada por una situación que ha levantado preocupación. El grupo de rescatistas voluntarios ha denunciado haber sido sometido a constantes controles por parte de militares venezolanos, quienes han expresado dudas sobre la verdadera misión del equipo chileno. La denuncia fue presentada por Francisco Lermanda, líder de los Topos de Chile, quien afirmó que estas inspecciones han complicado la labor de la brigada internacional que llegó al país para colaborar en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. Según Lermanda, los controles se han repetido en varias ocasiones desde su arribo a territorio venezolano. Sin embargo, uno de los episodios más delicados tuvo lugar cuando un militar ingresó a una zona considerada de alto riesgo, donde los rescatistas llevaban a cabo tareas especializadas en túneles improvisados entre estructuras colapsadas. “Un militar se metió en la zona de desastre, donde está nuestra gente metida en túneles, para pedirle los documentos”, narró Lermanda, mostrando su molestia ante una situación que, a su juicio, pudo poner en peligro la seguridad de quienes participaban en la búsqueda de víctimas. El líder también mencionó que una integrante del equipo decidió confrontar a uno de los uniformados luego de que este le solicitara nuevamente su identificación. Según su relato, la voluntaria le recordó que ya había mostrado sus documentos en varias ocasiones desde el inicio de la misión. De acuerdo con Lermanda, la rescatista cuestionó al militar sobre el motivo de insistir en revisar su identificación. La respuesta sorprendió a todos los presentes. “Porque nosotros tenemos órdenes de chequearlos cada cierto tiempo porque ustedes pueden ser espías yanquis o de Chile”, habría declarado el funcionario. Los Topos de Chile hicieron públicos estos acontecimientos para alertar sobre las dificultades que enfrentan algunos equipos internacionales desplegados en la emergencia. Mientras continúan las labores de rescate en las zonas más afectadas por los sismos, las autoridades venezolanas aún no han emitido una versión oficial respecto a las acusaciones realizadas por la brigada chilena. Fuente: Publimetro
Un sismo de magnitud 5,2 registrado durante la madrugada y otro de 5 grados durante la tarde con epicentro en Salamanca volvió a poner sobre la mesa la actividad sísmica de la Región de Coquimbo y, particularmente, la situación de una zona que desde hace años es observada con atención por especialistas: la denominada brecha sísmica ubicada entre La Serena y Caldera. De acuerdo con expertos, esta área corresponde a un segmento de la zona de subducción donde no se registra un terremoto de gran magnitud desde 1922, cuando un evento de magnitud aproximada 8,5 afectó el norte del país. Antes de ello, en 1819, se había producido otro terremoto de características similares. El concepto de brecha sísmica hace referencia precisamente a aquellos sectores donde ha transcurrido un periodo prolongado sin que ocurra un terremoto importante. En el caso de esta zona del norte de Chile, el fenómeno adquiere especial relevancia debido al proceso permanente de subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana. Una brecha sísmica es una zona en la cual no ha ocurrido un terremoto durante un tiempo elevado. Por ejemplo, la placa de Nazca subduce bajo la placa Sudamericana a una tasa aproximada de 7 centímetros por año. Bajo esa lógica, considerando que el último terremoto importante registrado entre La Serena y Caldera ocurrió en 1922, el especialista plantea que podrían haberse acumulado aproximadamente 7 metros de desplazamiento en la zona. Eso significaría que hay bastante energía acumulada y que podría ocurrir un terremoto, sostuvo Hernández, aunque recalcó que este antecedente no permite establecer cuándo ocurrirá un eventual evento. Uno de los elementos que alimenta la discusión sobre esta brecha es el intervalo histórico entre los grandes terremotos registrados en el sector. Entre los eventos de 1819 y 1922 transcurrieron 103 años. Si se aplicara mecánicamente ese mismo intervalo, el siguiente terremoto habría correspondido aproximadamente a 2025. Como siempre, no existe una ciencia exacta para definir la fecha en que van a ocurrir los terremotos, porque depende de la acumulación de energía, de cómo está la placa y, de repente, esa energía se libera, señaló. Desde el Centro Sismológico Nacional, Felipe Leyton, encargado de Innovación y Transferencia Tecnológica, pone el foco en otro elemento: la ubicación de La Serena respecto de las zonas de ruptura y de la propia brecha sísmica. Para poder asignarle directamente la categoría de réplica tendríamos que ver si todavía se trata de un reacomodo de esos esfuerzos o si ya comenzamos el proceso natural de carga que viene en la sismotectónica del país, explicó. La dificultad radica en que no existen instrumentos capaces de determinar directamente el estado de los esfuerzos acumulados en profundidad. Lamentablemente, como no tenemos sensores que nos puedan hablar del estado de los esfuerzos en la zona en que se producen los eventos, es algo que es difícil saber, explicó Leyton. En ese contexto, el especialista sostiene que Chile se encuentra en una transición respecto del terremoto de Illapel de 2015, avanzando paulatinamente hacia el comportamiento habitual de acoplamiento entre las placas tectónicas. La zona norte está justo en la interfaz entre la zona norte del evento y una zona que se piensa que puede alojar un evento importante en Atacama, afirmó. Fuente: DiarioElDia Región
En medio de las labores de búsqueda y rescate tras el terremoto de Colombia, una señal realizada por los equipos de emergencia ha vuelto a llamar la atención: el puño cerrado levantado hacia arriba. El gesto tiene un significado concreto dentro de las operaciones de rescate: pedir silencio total. Cuando un rescatista levanta el brazo con el puño cerrado, la indicación es que las personas presentes detengan conversaciones, movimientos innecesarios y otras fuentes de ruido. El objetivo es facilitar la búsqueda de posibles sobrevivientes. En una zona donde existen estructuras colapsadas, los equipos pueden intentar detectar voces, golpes u otros sonidos provenientes de personas atrapadas bajo los escombros. La señal permite transmitir la instrucción rápidamente sin necesidad de gritar, algo especialmente importante cuando se requiere mantener el área en silencio. Aunque actualmente puede verse en distintos países durante emergencias, el gesto está especialmente vinculado con la experiencia de los rescatistas mexicanos. Sus antecedentes se remontan a las labores posteriores al terremoto de 1985 en México, cuando brigadistas y voluntarios desarrollaron distintas formas de comunicación para coordinarse en medio del ruido generado por las operaciones de emergencia. Sin embargo, fue después del terremoto del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México cuando el llamado “puño del silencio” alcanzó una gran difusión pública. Durante las labores de rescate de ese año, las imágenes de brigadistas levantando el puño cerrado se difundieron ampliamente. Medios mexicanos documentaron entonces que la señal era utilizada para ordenar el silencio y escuchar posibles señales de vida. Junto con el puño cerrado, durante las labores de rescate en México también se difundieron otras señales manuales. Entre ellas se encontraba la palma abierta, utilizada para indicar que nadie debía moverse; el dedo índice levantado, asociado con la instrucción de continuar trabajando, y ambas manos levantadas, empleadas para solicitar agua. Estas señales fueron explicadas por medios mexicanos durante las operaciones posteriores al sismo de 2017. El sistema permite coordinar a voluntarios, brigadistas y rescatistas sin aumentar el nivel de ruido en una zona de emergencia. El puño cerrado para pedir silencio es reconocible actualmente en distintos contextos de rescate, pero no debe confundirse con un código internacional oficial de búsqueda y rescate. Su difusión fuera de México se relaciona principalmente con la experiencia de sus equipos de emergencia y con la amplia cobertura que tuvieron los terremotos de 1985 y 2017. En el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el 10 de agosto, las imágenes de las operaciones de búsqueda volvieron a poner el gesto en el centro de la atención, mientras continúan las labores para localizar a personas que podrían permanecer bajo estructuras colapsadas. El epicentro fue ubicado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y el sismo afectó distintas zonas del occidente del país. Así, el puño cerrado levantado funciona como una señal directa: detener el ruido para aumentar las posibilidades de escuchar a quienes todavía podrían necesitar ayuda bajo los escombros. Fuente: Publimetro
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció oficialmente este martes que su administración ha solicitado ayuda humanitaria y técnica urgente a naciones con experiencia en catástrofes telúricas como Chile, Japón y Perú. Esta solicitud se realiza tras el violento doble terremoto del 24 de junio, que ha desencadenado una de las peores crisis humanitarias recientes en Sudamérica. El balance oficial de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 incluye al menos 3.535 personas fallecidas, más de 16.740 heridos y 17.854 ciudadanos damnificados. Delcy Rodríguez reconoció las deficiencias en la infraestructura local y destacó la importancia del apoyo de los gobiernos del Pacífico para evaluar los daños en edificaciones comerciales y residenciales. La mandataria interina resalta la necesidad de reformar los procesos de edificación en Venezuela debido a las fallas geológicas activas del país. La urgencia gubernamental radica en evaluar rápidamente los complejos habitacionales afectados por los sismos en el sector norte. Paralelamente, se han desplegado ingenieros civiles y arquitectos estatales en Caracas, La Guaira y Miranda para inspeccionar las zonas dañadas y prevenir colapsos secundarios. Delcy Rodríguez hace un llamado a la unidad interna para llevar a cabo los proyectos de reconstrucción estructural. Ante la complejidad logística para proporcionar soluciones habitacionales a las familias afectadas, se mantienen mesas de trabajo con organismos técnicos internacionales y agencias de financiamiento global para implementar viviendas modulares de emergencia. A pesar de los anuncios sobre la entrega de viviendas e incentivos económicos, la magnitud de la destrucción mantiene en alerta a los expertos internacionales. El éxito del plan habitacional dependerá del apoyo técnico captado desde Chile y Japón, referentes mundiales en resiliencia urbana e ingeniería sismorresistente. En sus declaraciones, Delcy Rodríguez enfatizó que Venezuela es un país sísmico y lo seguirá siendo, subrayando la importancia de atender los procesos constructivos con habilitación técnica para evitar futuros riesgos para las familias. Fuente: Publimetro
La labor humanitaria de los Topos de Chile en las áreas golpeadas por los terremotos en Venezuela se ha visto obstaculizada por una situación que ha levantado preocupación. El grupo de rescatistas voluntarios ha denunciado haber sido sometido a constantes controles por parte de militares venezolanos, quienes han expresado dudas sobre la verdadera misión del equipo chileno. La denuncia fue presentada por Francisco Lermanda, líder de los Topos de Chile, quien afirmó que estas inspecciones han complicado la labor de la brigada internacional que llegó al país para colaborar en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros. Según Lermanda, los controles se han repetido en varias ocasiones desde su arribo a territorio venezolano. Sin embargo, uno de los episodios más delicados tuvo lugar cuando un militar ingresó a una zona considerada de alto riesgo, donde los rescatistas llevaban a cabo tareas especializadas en túneles improvisados entre estructuras colapsadas. “Un militar se metió en la zona de desastre, donde está nuestra gente metida en túneles, para pedirle los documentos”, narró Lermanda, mostrando su molestia ante una situación que, a su juicio, pudo poner en peligro la seguridad de quienes participaban en la búsqueda de víctimas. El líder también mencionó que una integrante del equipo decidió confrontar a uno de los uniformados luego de que este le solicitara nuevamente su identificación. Según su relato, la voluntaria le recordó que ya había mostrado sus documentos en varias ocasiones desde el inicio de la misión. De acuerdo con Lermanda, la rescatista cuestionó al militar sobre el motivo de insistir en revisar su identificación. La respuesta sorprendió a todos los presentes. “Porque nosotros tenemos órdenes de chequearlos cada cierto tiempo porque ustedes pueden ser espías yanquis o de Chile”, habría declarado el funcionario. Los Topos de Chile hicieron públicos estos acontecimientos para alertar sobre las dificultades que enfrentan algunos equipos internacionales desplegados en la emergencia. Mientras continúan las labores de rescate en las zonas más afectadas por los sismos, las autoridades venezolanas aún no han emitido una versión oficial respecto a las acusaciones realizadas por la brigada chilena. Fuente: Publimetro