Expertos advierten sobre la vulnerabilidad de la Región de Coquimbo al cambio climático, especialmente en lo que respecta a la erosión costera, lo que está causando el retroceso de varias playas regionales. El investigador del Departamento de Biología Marina de la UCN, Sergio González, señaló que las playas de la Región de Coquimbo viven una situación crítica, con un paisaje costero cada vez más vulnerable por la actividad humana y el cambio climático. González también explicó que la pérdida de arena ocurre porque las playas son ecosistemas sensibles que dependen de sedimentos de ríos, dunas y el mar, un equilibrio natural que hemos alterado. Además, detalló que uno de los principales factores es que las represas, el uso intensivo de agua y la disminución de ríos, esteros y humedales hacen que llegue menos arena al mar y sin ese aporte las playas comienzan a desaparecer. Según González, obras como la Avenida del Mar han limitado el movimiento natural de la arena, lo que hace que las playas pierdan arena y no se recuperen, y con un aumento del nivel del mar de incluso 15 o 20 centímetros, las olas podrían llegar hasta el borde de la avenida. A futuro se proyecta una pérdida constante de arena en la playa de la Avenida del Mar. En Tongoy, el mayor oleaje y los vientos también están provocando pérdida de arena y el riesgo aumenta en playas más extensas y con mayor intervención humana. Por otro lado, el académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de La Serena, Alan Olivares, destacó que cerca del 80% de la erosión en las zonas costeras es de origen antrópico y el resto corresponde a factores naturales. Olivares también advirtió que las dunas son una reserva natural de arena que permite recuperar las playas, pero su eliminación, sumada a la sequía y a la menor llegada de sedimentos de los ríos, impide que la arena se recupere tras las marejadas. Según Olivares, el retroceso de la línea de costa en Chile era de 0.1 a 1.5 metros por año, pero en los últimos años prácticamente se ha duplicado y en la región ya se observan retrocesos mayores a 2 metros por año. Además, señaló que las zonas más críticas son Tongoy, con riesgo extremadamente alto; las playas del borde costero de La Serena y Coquimbo, con riesgo alto a muy alto; y Los Vilos, con riesgo moderado a alto. La ingeniera ambiental y académica de la Facultad de Ingeniería de la misma universidad, Denisse Duhalde, mencionó que en la Avenida del Mar es evidente el retroceso de la playa y si bien hay múltiples factores, las dunas se han perdido por las construcciones, lo que impide la recarga natural de arena. Duhalde resaltó que la vegetación en las dunas ayuda a proteger la arena y reducir la erosión, enfatizando en una buena planificación del borde costero para evitar daños en el equilibrio natural. Consultado sobre este tema, el gobernador de la Región de Coquimbo, Cristobal Juliá indicó que en Chile más del 80% de las playas presenta algún nivel de erosión y destacó que el cambio climático, las marejadas cada vez más intensas y la presión urbana sobre el borde costero están acelerando la pérdida. Juliá enfatizó en que este tema debe ser prioridad país e instó a avanzar en monitoreo permanente, proteger dunas y humedales, ordenar el desarrollo urbano en la costa y evaluar medidas concretas para recuperar playas y mitigar los efectos negativos. En sus palabras: Aquí no basta con diagnósticos; se requiere decisión política para proteger nuestro borde costero antes de que sea demasiado tarde. Fuente: DiarioElDia Región
Tras el hallazgo de al menos ocho ejemplares de fragata portuguesa en la playa Puerto Velero en la región de Coquimbo, las autoridades sanitarias han prohibido el baño en dicho lugar. Se ha alertado a la población sobre la peligrosidad de este organismo marino, capaz de causar serios problemas de salud e incluso la muerte. Ante la posibilidad de que este especimen se encuentre en otras playas del litoral chileno, es importante conocer algunas características que permitan identificar a la fragata portuguesa y evitar acercarse a ella. A pesar de ser comúnmente confundida con una medusa, la fragata portuguesa es en realidad un hidrozoo sifonóforo perteneciente a la familia Physalia physalis, que habita en aguas cálidas. La fragata portuguesa posee tentáculos con miles de micropúas que, al entrar en contacto con un objeto, liberan un potente veneno. El contacto con estos tentáculos, ya sea con el organismo vivo o muerto, puede causar diversas lesiones en la piel e incluso afectaciones en todo el cuerpo. Una característica distintiva de este organismo es su flotador azul que sobresale del agua, mientras que sus tentáculos pueden alcanzar hasta 20 centímetros de longitud. Los síntomas tras el contacto con la fragata portuguesa van desde molestias gastrointestinales hasta manifestaciones cardiorespiratorias. Según indican las autoridades: Lo principal, luego de tener contacto se debe lavar la zona usando ácido acético al 5%. Si no se tiene, se puede utilizar vinagre blanco doméstico, el que contiene del 4% al 6% de este componente y mantener sumergido entre 15 a 30 minutos la zona afectada. Esto evita que la toxina se esparza, pero no disminuye el dolor. En caso de no poder sumergir la zona afectada, se recomienda aplicar vinagre directamente sobre ella o utilizar agua de mar. Es fundamental retirar los restos de tentáculos que puedan quedar en la piel con guantes y pinzas. Para aliviar el dolor, se aconseja sumergir la lesión en agua caliente (45°C o a tolerancia) durante 20 minutos, preferiblemente con una ducha tipo “teléfono”. Es importante evitar remedios caseros como alcohol, orina, agua potable, bicarbonato de sodio o hielo, ya que podrían empeorar la situación. Ante cualquier exposición a la fragata portuguesa, se insta a acudir a un servicio de urgencia o contactar al servicio Salud Responde (600 360 7777 opción 2) para recibir orientación adecuada. Fuente: Publimetro
Expertos advierten sobre la vulnerabilidad de la Región de Coquimbo al cambio climático, especialmente en lo que respecta a la erosión costera, lo que está causando el retroceso de varias playas regionales. El investigador del Departamento de Biología Marina de la UCN, Sergio González, señaló que las playas de la Región de Coquimbo viven una situación crítica, con un paisaje costero cada vez más vulnerable por la actividad humana y el cambio climático. González también explicó que la pérdida de arena ocurre porque las playas son ecosistemas sensibles que dependen de sedimentos de ríos, dunas y el mar, un equilibrio natural que hemos alterado. Además, detalló que uno de los principales factores es que las represas, el uso intensivo de agua y la disminución de ríos, esteros y humedales hacen que llegue menos arena al mar y sin ese aporte las playas comienzan a desaparecer. Según González, obras como la Avenida del Mar han limitado el movimiento natural de la arena, lo que hace que las playas pierdan arena y no se recuperen, y con un aumento del nivel del mar de incluso 15 o 20 centímetros, las olas podrían llegar hasta el borde de la avenida. A futuro se proyecta una pérdida constante de arena en la playa de la Avenida del Mar. En Tongoy, el mayor oleaje y los vientos también están provocando pérdida de arena y el riesgo aumenta en playas más extensas y con mayor intervención humana. Por otro lado, el académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de La Serena, Alan Olivares, destacó que cerca del 80% de la erosión en las zonas costeras es de origen antrópico y el resto corresponde a factores naturales. Olivares también advirtió que las dunas son una reserva natural de arena que permite recuperar las playas, pero su eliminación, sumada a la sequía y a la menor llegada de sedimentos de los ríos, impide que la arena se recupere tras las marejadas. Según Olivares, el retroceso de la línea de costa en Chile era de 0.1 a 1.5 metros por año, pero en los últimos años prácticamente se ha duplicado y en la región ya se observan retrocesos mayores a 2 metros por año. Además, señaló que las zonas más críticas son Tongoy, con riesgo extremadamente alto; las playas del borde costero de La Serena y Coquimbo, con riesgo alto a muy alto; y Los Vilos, con riesgo moderado a alto. La ingeniera ambiental y académica de la Facultad de Ingeniería de la misma universidad, Denisse Duhalde, mencionó que en la Avenida del Mar es evidente el retroceso de la playa y si bien hay múltiples factores, las dunas se han perdido por las construcciones, lo que impide la recarga natural de arena. Duhalde resaltó que la vegetación en las dunas ayuda a proteger la arena y reducir la erosión, enfatizando en una buena planificación del borde costero para evitar daños en el equilibrio natural. Consultado sobre este tema, el gobernador de la Región de Coquimbo, Cristobal Juliá indicó que en Chile más del 80% de las playas presenta algún nivel de erosión y destacó que el cambio climático, las marejadas cada vez más intensas y la presión urbana sobre el borde costero están acelerando la pérdida. Juliá enfatizó en que este tema debe ser prioridad país e instó a avanzar en monitoreo permanente, proteger dunas y humedales, ordenar el desarrollo urbano en la costa y evaluar medidas concretas para recuperar playas y mitigar los efectos negativos. En sus palabras: Aquí no basta con diagnósticos; se requiere decisión política para proteger nuestro borde costero antes de que sea demasiado tarde. Fuente: DiarioElDia Región
Tras el hallazgo de al menos ocho ejemplares de fragata portuguesa en la playa Puerto Velero en la región de Coquimbo, las autoridades sanitarias han prohibido el baño en dicho lugar. Se ha alertado a la población sobre la peligrosidad de este organismo marino, capaz de causar serios problemas de salud e incluso la muerte. Ante la posibilidad de que este especimen se encuentre en otras playas del litoral chileno, es importante conocer algunas características que permitan identificar a la fragata portuguesa y evitar acercarse a ella. A pesar de ser comúnmente confundida con una medusa, la fragata portuguesa es en realidad un hidrozoo sifonóforo perteneciente a la familia Physalia physalis, que habita en aguas cálidas. La fragata portuguesa posee tentáculos con miles de micropúas que, al entrar en contacto con un objeto, liberan un potente veneno. El contacto con estos tentáculos, ya sea con el organismo vivo o muerto, puede causar diversas lesiones en la piel e incluso afectaciones en todo el cuerpo. Una característica distintiva de este organismo es su flotador azul que sobresale del agua, mientras que sus tentáculos pueden alcanzar hasta 20 centímetros de longitud. Los síntomas tras el contacto con la fragata portuguesa van desde molestias gastrointestinales hasta manifestaciones cardiorespiratorias. Según indican las autoridades: Lo principal, luego de tener contacto se debe lavar la zona usando ácido acético al 5%. Si no se tiene, se puede utilizar vinagre blanco doméstico, el que contiene del 4% al 6% de este componente y mantener sumergido entre 15 a 30 minutos la zona afectada. Esto evita que la toxina se esparza, pero no disminuye el dolor. En caso de no poder sumergir la zona afectada, se recomienda aplicar vinagre directamente sobre ella o utilizar agua de mar. Es fundamental retirar los restos de tentáculos que puedan quedar en la piel con guantes y pinzas. Para aliviar el dolor, se aconseja sumergir la lesión en agua caliente (45°C o a tolerancia) durante 20 minutos, preferiblemente con una ducha tipo “teléfono”. Es importante evitar remedios caseros como alcohol, orina, agua potable, bicarbonato de sodio o hielo, ya que podrían empeorar la situación. Ante cualquier exposición a la fragata portuguesa, se insta a acudir a un servicio de urgencia o contactar al servicio Salud Responde (600 360 7777 opción 2) para recibir orientación adecuada. Fuente: Publimetro